En el corazón de un imponente viñedo de 54 hectáreas, a las puertas de Logroño, se oculta una joya arquitectónica del mundo del vino: Campo Viejo.
Su bodega subterránea de 45.000 metros cuadrados inaugurada en 2001, nace como la expresión de un equilibrio único entre enología, arquitectura y sostenibilidad. La bodega integra tecnología avanzada para optimizar su actividad y reforzar el vínculo con el consumidor, posicionándose como la marca de Rioja número 1 en el mundo y con presencia en más de 60 países, que aplica la digitalización en cada etapa del proceso: desde el viñedo hasta la copa del visitante.
«En Campo Viejo, la digitalización tiene que acompañar a la tradición como parte de su evolución», resalta Marta Gómez, responsable de Turismo y Eventos en Vinarchy para Campo Viejo. «La tecnología avanzada nos ayuda a optimizar toda nuestra actividad diaria y reforzar ese vínculo especial con cada consumidor».
Campo Viejo apuesta siempre por la digitalización integral de sus procesos internos. Gracias a sistemas avanzados de trazabilidad con etiquetas RFID en más de 100.000 barricas para un control automatizado, códigos QR y bases de datos en tiempo real, la bodega optimiza la producción y garantiza la calidad en cada etapa. Esta digitalización permite el mantenimiento predictivo, la gestión eficiente de inventarios, análisis estratégico de datos, convirtiendo la tecnología en un aliado de la innovación sostenible.
Según explica Gómez, «esta visión se materializa en una operativa 360º donde las soluciones digitales optimizan cada fase del negocio vinícola, desde el control inteligente de procesos hasta la creación de experiencias enoturísticas».
Pionera en innovación digital desde 2014, Campo Viejo fue de las primeras bodegas en implementar la plataforma de gestión enoturística desarrollada por The Torre Wine Platform. Esta herramienta ha revolucionado su operativa, centralizando reservas en tiempo real, personalizando experiencias para cada visitante mediante análisis de datos y optimizando la gestión interna con trazabilidad completa.
«Nos esforzamos por diseñar y ofrecer experiencias singulares y novedosas, pensadas siempre para sorprender a nuestros visitantes y clientes de múltiples formas “ellos son nuestra fuente de inspiración en la toma de decisiones», explica Gómez.
Hoy, esta plataforma les permite profesionalizar el enoturismo, comprender mejor al visitante y maximizar la ocupación. ‘La digitalización se ha convertido en un requisito para que las bodegas desarrollen y gestionen líneas de negocio rentables e independientes’, afirma la responsable de Turismo y Eventos.
«Nuestro objetivo es que siempre haya algo nuevo por descubrir, sorprendiendo constantemente a los consumidores e invitándolos a vivir la bodega desde distintas perspectivas».
Con esta visión, Campo Viejo reinventa su oferta con experiencias como Art & Pasión, un viaje multisensorial que integra tecnología, música y luz para transformar la forma de disfrutar el vino. Además, ofrece catas exclusivas en su Wine Bar y terrazas a pie de viñedo, junto a una propuesta MICE con espacios versátiles para eventos corporativos, incluyendo una sala de conferencias de gran capacidad, a solo 10 minutos del centro de Logroño.
Campo Viejo une tradición e innovación a través de la digitalización de sus procesos, conectando pasado y futuro.


