El aparcamiento del Revellín de Logroño ha comenzado a desalojarse desde primera hora de este martes con motivo de la celebración, este próximo fin de semana, del evento organizado por la asociación Fallers pel Món, que convertirá a la ciudad en capital fallera de 2026.
Operarios de la grúa municipal, en colaboración con la Policía Local, están retirando los vehículos estacionados en este céntrico espacio para permitir el inicio de los trabajos de acondicionamiento del recinto, que acogerá buena parte de las actividades programadas. Se trata de uno de los principales puntos de estacionamiento del centro, por lo que el dispositivo ha generado ya las primeras afectaciones en la movilidad habitual de la zona.
La llegada de las Fallas a Logroño supone un hito inédito. Por primera vez, la ciudad acogerá esta tradición valenciana gracias a la iniciativa de Fallers pel Món, colectivo que desde 2013 exporta la cultura fallera por distintos puntos del país. Tras su estreno en Ávila, la propuesta ha recalado en ciudades como Granada, Toledo, Zaragoza o Cartagena, con el único paréntesis obligado por la pandemia.
Durante tres jornadas -de viernes a domingo-, Logroño vivirá una versión adaptada de un fin de semana fallero, con música, pólvora y gastronomía como principales reclamos. La expedición valenciana, compuesta por unas 3.500 personas, plantará y quemará un monumento fallero, además de desplegar un amplio programa de actividades.
El evento incluirá degustaciones multitudinarias -con 4.000 raciones de paella y fideuá- en el aparcamiento de Valbuena, así como reparto de horchata y exhibiciones tradicionales. También participarán falleras y miembros de la corte de honor, que protagonizarán actos institucionales y visitas a distintos puntos de la ciudad.

El programa arrancará el viernes con recepciones a escolares, pasacalles y la entrega de la imagen de la Virgen de los Desamparados al párroco de Santiago el Real. Por la tarde y noche, el protagonismo recaerá en el concurso de paellas y una sesión de disco móvil.
El sábado se celebrarán algunos de los actos más emblemáticos, como la ‘Crida’ desde el Ayuntamiento y la mascletá en la Plaza del Ayuntamiento, además de una ofrenda a la Virgen de los Desamparados y una eucaristía en la Concatedral de Santa María la Redonda.
El domingo pondrá el broche final con un desfile de Moros y Cristianos, nuevas mascletás, degustaciones gastronómicas y, como colofón, el castillo de fuegos artificiales y la cremá del monumento fallero en el aparcamiento de Valbuena.
Desde el Ayuntamiento se estima que la celebración generará un importante impacto económico en la ciudad, con un retorno aproximado de 1,5 millones de euros, impulsado especialmente por la hostelería y el comercio. Solo el alojamiento de los participantes superará los 500.000 euros.
El acceso al recinto vallado será gratuito para todos los riojanos, aunque se requerirá la presentación del DNI para el control de aforo en la carpa instalada en Valbuena. Mientras tanto, el desalojo del Revellín marca ya el inicio visible de una cita que transformará Logroño en un escaparate de la cultura fallera durante todo el fin de semana.


