La UD Logroñés ha tropezado. Quizás haya sentido algo de vértigo. Se le resiste eso de sumar cinco victorias seguidas en Segunda Federación. Dos tropiezos seguidos que le sitúan ahora cuarto, pudiendo haber dejado incluso prácticamente cerrada la segunda posición. La pelea por el subcampeonato y la mejor plaza posible para buscar el ascenso en el playoff será muy intensa en estas últimas cuatro jornadas.
Y la primera prueba llegará este domingo, a partir de las cinco de la tarde. El equipo ha vuelto este martes a los entrenamientos, y sabe que el paso adelante de ganar al Sestao sería casi matemático para asegurarse un puesto en el playoff. Lo de ser segundo dependerá de si es capaz o no de ganar los cuatro partidos que restan hasta final de temporada.
Un triunfo ante el Sestao permitiría a los riojanos asegurarse al menos la quinta plaza, y preparar con tiempo el momento más importante de todo el curso. Y si es desde la segunda posición, mejor que mejor. Pero el equipo ha sentido, quizás, algo de vértigo, al no ganar en casa al Alavés B y perder fuera ante el Eibar B. Vértigo que ha coincidido con un hecho objetivo: la baja por sanción y posterior lesión de Miguel Marí.
El jugador blanquirrojo que más minutos acumulaba este curso se ha perdido los dos últimos. Y el equipo no ha sacado los resultados esperados y necesarios para haber cerrado ya matemáticamente su concurso en el playoff y verse ahora segundo en lugar de cuarto. Y puede ser casualidad, pero el equipo venía de cuatro triunfos seguidos, de encajar muy pocos goles, de muchas semanas sin perder… y sin Marí sobre el terreno de juego, la UD Logroñés no gana, encaja goles con relativa facilidad, y no saca los partidos adelante.
El equipo parece haber perdido, sin Miguel Marí en el césped, el equilibrio que tan necesario había sido en la última buena racha de resultados de los riojanos para auparse hasta el playoff de ascenso. Y este martes, en la primera sesión de entrenamientos de la semana, Marí ha seguido trabajando en el gimnasio, al margen de sus compañeros, por lo que será duda de cara a la cita de este domingo.
Un mal resultado dejaría la sexta plaza a solo tres puntos de distancia y el golaverage perdido con los sestaotarras. Por lo que este domingo, los riojanos se juegan algo más que tres puntos, afrontan la primera oportunidad real de cerrar un nuevo concurso en la fase de ascenso a Primera Federación, objetivo mínimo para el segundo mejor presupuesto del Grupo 2 de Segunda Federación, aunque no se puede contabilizar la inversión del Alavés en su filial.
Miguel Marí es el equilibrio en un equipo marcado desde principio de temporada por su apuesta arriesgada de buscar siempre la portería contraria. Es un plan que no se ha modificado, es más, en el que se ha profundizado incluso cuando los resultados no han llegado. Y parecía, con Marí en el once titular, que el equipo por fin había logrado esa comprensión de cómo defenderse de su propia apuesta ofensiva para no encajar tantos goles.
La portería parecía cerrada, con Marí protegiendo a unos centrales menos expuestos desde la llegada de Muguruza. Pero sin Marí sobre el césped, todo esto parece haber saltado por los aires, como el pasado sábado en Areitio. Tres goles encajó el equipo riojano, demasiados como para poder sumar al menos un punto a domicilio. El equipo perdió el equilibrio entre la defensa y el ataque que tan bien parecía armado hasta la cita contra el Alavés B, donde Marí cumplió un partido de sanción y el equipo no supo ganar en casa, tras otro gol a balón parado.
Viejos errores que han vuelto a aparecer cuando el equipo tenía la oportunidad de ser segundo. La sigue teniendo, pero continúa a la espera de que Marí mejore de sus problemas físicos. Este martes no ha estado con el grupo, y es el primer contratiempo de la semana antes de la importante cita de este domingo en Las Gaunas a partir de las cinco de la tarde.


