La cofradía de la Flagelación ha vuelto a llenar de ritmo y emoción las calles de Logroño en un Martes Santo marcado por el desquite tras la lluvia del pasado año. Su salida, esperada y celebrada a pesar del frío, ha desplegado ese estilo propio de raíz andaluza que la distingue, con el paso meciéndose a ‘molía’ jerezana al compás de la música, entre ‘izquierdazos’ y ‘serruchos’ que han arrancado aplausos y silencios a partes iguales. En su 60 aniversario, la hermandad ha convertido la procesión en algo más que un recorrido: un homenaje a sus cofrades, un diálogo entre la alegría y el recogimiento y una demostración de identidad que ha vuelto a conquistar las calles de Logroño con fuerza, aroma a incienso y mucha verdad.


