Pese al empate final del Alavés B ante su UD Logroñés (1-1), Unai Mendia no ha mostrado motivos para la tristeza. «Ha sido un partido igualado, duro, contra un muy buen equipo, el mejor que ha pasado por aquí a nivel físico y competitivo. No ha perdido en todo el año, le han metido pocos goles y entiendo por qué. Creo que lo hemos hecho bien, hemos tenido el 2-0 con una ocasión bastante clara para sentenciar y luego, a balón parado. El partido ha estado muy bien, hemos estado cerca de ganarlo. Es un punto más», ha resumido el de Beasain.
Respecto a la polémica, con cuatro penaltis reclamados por la grada, Mendia se ha mostrado claro: «Me han parecido penalti. En la acción de Anai (refiriéndose a su caída en la segunda parte), lo desborda y el defensa le da un empujón y le desequilibra. El árbitro ha tenido decisiones complicadas, de cuatro penaltis nos ha dado uno. No los he visto repetidos, creo que ha podido ser alguno más. Es buena señal que lleguemos a esas situaciones. Habla bien de nosotros, porque al Alavés B le hacen pocos goles».
«Hemos sido un equipo reconocible, se van dos puntos al haber hecho un partido bastante serio, pero a seguir adelante», ha expresado el guipuzcoano. También ha aprovechado Unai para alabar las virtudes de su rival, destacando «su físico impresionante». «Es muy difícil tener el control durante los 100 minutos. Son equipos potentes, te pones por delante, ellos te ponen dos delanteros, extremos, gente de mucho nivel y su momento lo habíamos superado bien, sin grandes paradas de Taliby. Ha sido el equipo al que más cerca hemos estado de ganar, pero no hemos podido», ha reconocido.
Latif, a la espera de más pruebas
Sobre las bajas, ha reconocido que el equipo ha echado de menos a Berto Rosas y Miguel Marí, sus bajas. Tampoco ha podido estar Álex Daza: «Sufrió un golpe en el tobillo, intentó entrenar y hemos decidido que lo mejor era descansar».
Sí que han jugado como titulares Latif y Lupu y ambos se han marchado del encuentro tocados. Sobre Andrei, Mendia ha asegurado que solo es «cansancio», aunque lo del costamarfileño le ha parecido más importante: «Ha acabado frito, no sé si solo es carga o cansancio. Es joven, es noble, tiene un corazón que no le cabe en el pecho, va, vuelve, repite, siempre ayuda. Creo que han sido los gemelos, pero a ver si lo miramos con calma».


