La Rioja

El viernes que La Rioja dejó de estar tan aislada

Las caras de sueño de los trabajadores se entremezclan con las de expectación de los viajeros que han tenido el honor de inaugurar la línea aérea entre Barcelona y Agoncillo. Allí presente también había una marea de medios vestidos con chalecos reflectantes cual manifestantes franceses que han acudido a la inauguración de esta línea aérea. Nadie se ha querido perder un día «que es historia ya de este aeropuerto», como lo ha calificado Daniel Osés, consejero de Política Local, Infraestructuras y Lucha contra la Despoblación del Gobierno de La Rioja.

A las 9:31 horas, los 180 viajeros y los miembros de la tripulación que bajaban las escaleras de un Airbus A320 se han encontrado con una comitiva de recibimiento digna de las más altas esferas. Representantes gubernamentales y medios de comunicación esperaban atentos la llegada de los pasajeros como quien espera agua en mayo.

Algunos, como Iñigo Hernández, que además fue el primero en comprar el billete, sí se esperaban este recibimiento: «Me parece normal, es un evento importante en La Rioja». El logroñés ha recordado que «hace 18 años que no volaba nadie de Barcelona a Logroño».

La mayoría, en cambio, miraban ojipláticos a la comitiva, no terminando de entender qué habían hecho para recibir tal honor. Algunos mostraban orgullosos las mochilas que les han regalado en el viaje y que imitan uno de sus billetes. Otros han aprovechado para captar con las cámaras de sus teléfonos móviles el panorama, a sabiendas de que pocas veces en la vida se van a ver en una situación así.

Todos coincidían en una cosa: el viaje es una gozada. Breve (apenas dura una hora), cómodo y ahorrándote las complicaciones y el tiempo que implica, muchas veces, llegar a esta región en otro medio de transporte. «Estás aquí en un momento, la alternativa que es venirte en tren es un poco palicilla, pero ahora si quiero me planto aquí cualquier fin de semana», comentaba un riojano que vive en Barcelona y que ha estrenado esta línea aérea a la que asegura que va a dar mucho uso.

Operada por Vueling, esta nueva ruta no solo conecta con la segunda ciudad del país, si no que también permitirá más conexiones nacionales e internacionales en un solo billete. El servicio contará con tres frecuencias semanales (lunes, miércoles y sábados), tanto para la ida como para la vuelta.

Lo que para el trajín habitual de El Prat solo es un vuelo más, en La Rioja, una comunidad en la que las conexiones muchas veces brillan por su ausencia o su ineficacia, es sinónimo de esperanza. Es un reflejo de que, tal vez en un futuro no muy lejano, no tengamos que sentirnos Ulises en la Odisea para poder volver a casa.

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