Quique García cierra su etapa en la UD Logroñés apelando a lo emocional. Sin carta preparada y con un discurso directo, conteniendo las lágrimas hasta el final de la rueda de prensa de despedida, el ya exdirector deportivo blanquirrojo ha explicado que su salida responde a una decisión «que me ha costado mucho tomar porque va más allá del fútbol».
«Hace unos diez días recibo una llamada y una propuesta de un club (él no ha dado su nombre pero es el Real Zaragoza) para mí muy importante, no solo por el nombre, sino a nivel sentimental», relata. A partir de ahí, reconoce, ha vivido «un mar de dudas» antes de tomar la decisión definitiva: «He valorado todo con mi familia, con mi gente y con el club, y tomo la decisión de aceptar esa propuesta».
Una elección que resume en una frase clave: «No es solo deportiva, es una decisión emocional, sentimental y familiar». De hecho, admite que el cambio le permitirá «pasar más tiempo con la gente que quiero».
Pese a ello, la despedida está lejos de ser fría. «Me voy contento por el sitio al que voy, pero con mucha tristeza de dejar este club», confiesa. Apenas diez meses después de su llegada, asegura haberse sentido «muy a gusto» y «muy arropado», en una etapa «corta pero muy intensa».

Valdovinos consuela a un Quique García entre lágrimas.
Especialmente significativo resulta el recuerdo de sus propias palabras en su presentación. Entonces definió Logroño como «el proyecto de mi vida», una idea que ahora reafirma aunque con matices: «Lo era y lo es. Ha sido y sigue siendo el proyecto de mi vida». Eso sí: «Ha llegado la única propuesta por la que yo me plantearía tener que abandonar esto».
En lo deportivo, Quique García se marcha con una doble sensación. Por un lado, cierta frustración: «Me voy con la pena de no haber luchado por más». Por otro, la convicción de haber cumplido una base importante: «Mi objetivo era crear un equipo reconocible y eso se ha conseguido».
E insiste en esa idea como legado: «El equipo es reconocible en Las Gaunas y fuera de casa». Por eso, lanza un mensaje de confianza en el tramo final: «Creo que el equipo queda encaminado para algo bonito».
Antes de cerrar, el ya exdirector deportivo deja claro que el rendimiento no dependerá de su figura: «Yo no paro tiros, no marco goles, no doy pases. Los importantes son ellos». Y aclara: «Unai Mendia ya conocía mi decisión la semana pasada y no estuvo desconcentrado para preparar la cita ante el Real Unión, como se ve por el resultado».


