Semana Santa

La nueva cofradía de Logroño pide sitio en el Domingo de Ramos de 2027

PRENDIMIENTO

Bendición de las palmas a las puertas de La Redonda, en el Domingo de Ramos en Logroño.

La Semana Santa que ya se asoma a la vuelta de la esquina podría ser la última con once cofradías en Logroño. Y el próximo Domingo de Ramos, tal vez, sea el último con una única procesión en la capital riojana. La futura hermandad del Prendimiento, actualmente constituida como asociación de fieles en torno a la parroquia de San Ignacio, avanza con paso firme y con un objetivo marcado en el calendario: salir por primera vez a la calle el próximo año.

El germen del proyecto se sitúa a mediados de 2024, cuando un grupo de laicos comenzó a plantearse la posibilidad de crear una nueva hermandad en la ciudad. Aquella reflexión inicial tomó forma a raíz de un hecho de corte histórico: «Se nos dice que en su momento ya existió en la ciudad una imagen del Prendimiento y que desapareció hace años», recuerdan desde la junta de gobierno del grupo parroquial.

Desde entonces, el crecimiento ha sido progresivo. A día de hoy, la asociación cuenta con medio centenar integrantes, una cifra que representa en torno a un tercio de la masa social de algunas cofradías de corte histórico en la capital y que sus impulsores consideran un buen punto de partida. El perfil joven de muchos de sus miembros aporta energía al proyecto, aunque desde la junta admiten que su papel es también templar expectativas: «Intentamos frenarles un poco, porque sabemos que el proceso es largo y no queremos que pierdan la ilusión por un exceso de optimismo».

El prior y la junta de gobierno firman el contrato para la hechura de su grupo escultórico.

Y es que el camino hasta convertirse en cofradía no es inmediato. La diócesis no establece plazos concretos, pero sí exige una base sólida antes de concederles tal distinción. «Lo primero que te pide es tener un grupo estable de fieles que demuestre que está implicado en el proyecto y en la parroquia», explican los responsables del Prendimiento.  De este modo, la asociación funciona como entidad parroquial, avanzando en aspectos organizativos y administrativos.

El paso definitivo llegará cuando se presenten los estatutos y el proyecto y el obispado dé su aprobación: «Es entonces cuando ya te erigen como cofradía y puedes empezar a funcionar como tal». La aceptación por parte de la Hermandad de Cofradías para que la del Prendimiento sea la duodécima hermandad de la Semana Santa de Logroño es total, tal y como admitía a principios de Cuaresma su hermano mayor. Francisco Marín auguraba en una entrevista en NueveCuatroUno que, «si no surgen contratiempos, creemos que el próximo año podrá ser ya elegida como cofradía».

Las tallas, en camino

Uno de los hitos clave ya está en marcha: la realización de las imágenes titulares de la hermandad en ciernes. La asociación ha encargado al escultor Daniel Herrera el conjunto del Prendimiento -que llevará por nombre advocacional Nuestro Padre Jesús de la Redención y Judas, que representará el pasaje evangélico en el que el iscariote delata a Jesús de Nazaret a cambio de 30 monedas de plata.

Si se cumplen los plazos -en dos semanas el imaginero presentará al grupo el modelado en arcilla, paso previo a la talla en madera-, el grupo escultórico podría estar listo entre finales de este año o principios de 2027. Su llegada supondrá un impulso importante: «Tenemos claro que cuando tengamos la imagen en la parroquia, eso va a animar a mucha más gente», apuntan.

Boceto del futuro grupo escultórico.

Con la vista puesta en ese horizonte, la intención es clara: salir a la calle en 2027, aun a expensas de si llega o no el ansiado reconocimiento de cofradía. «Lo ideal sería poder procesionar la siguiente Semana Santa, aunque fuese como grupo parroquial», reconocen desde la junta de gobierno. El encaje en el calendario procesional parece natural. El Prendimiento representa el inicio de la Pasión y su lugar lógico sería la tarde del Domingo de Ramos: «No es que hayamos buscado un hueco ese día, es que es el sitio que le corresponde litúrgicamente», explican.

El proyecto, sin embargo, no se limita a la imagen. La creación de una cofradía implica un importante esfuerzo económico y logístico. «La gente ve las tallas, pero una cofradía necesita andas, cetros, incensarios, estandartes… es un puzle complicado de encajar», admiten. La inversión inicial es elevada, ya que una imagen de nueva factura puede partir de los 10.000 o 15.000 euros, a lo que hay que sumar todo el equipamiento necesario para completar el cortejo. Por ello, los primeros años estarán marcados por soluciones provisionales: «Tenemos claro que el primer año, y seguramente el segundo, tendremos que salir a la calle con unas andas prestadas por otra cofradía»., explican en referencia a las andas y otros elementos.

Daniel Herrera, el imaginero gaditano al que han encargado las tallas, en su taller.

Un estilo por definir

También queda por definir la impronta que tendrá la futura cofradía en la calle. A diferencia de otras cuestiones ya decididas, el estilo procesional es un debate que sigue abierto entre sus miembros: «Ahora mismo hay un abanico tremendo. Unos quieren procesional a costal, otros a vara; también hay preferencias en cuanto a banda de tambores o agrupación musical… Eso lo tendrá que decidir la cofradía en conjunto». La llegada de la imagen será, por tanto, el punto de partida para tomar decisiones como el diseño de los hábitos nazarenos o la forma de procesionar.

Lo que sí tienen claro es su identidad: «Lo que más queremos es dejar claro que somos una cofradía logroñesa, muy de la ciudad». Esa idea marca también su vinculación con la parroquia de San Ignacio, que seguirá siendo su sede. «Es nuestra parroquia y queremos desarrollar ahí toda nuestra actividad», afirma la junta de gobierno, pese a la cercanía de Santa Teresita, que se está consolidando como un nuevo espacio común para varias cofradías.

Con el respaldo de la diócesis, la Hermandad de Cofradías y su parroquia, el proyecto avanza con prudencia pero con determinación. «La sintonía es muy buena y todo el mundo está ilusionado», destacan, aunque insisten en la necesidad de mantener los pies en el suelo para evitar frustraciones.

Si se cumplen los plazos, la Semana Santa de Logroño vivirá en 2027 un momento histórico: la incorporación de una nueva cofradía que ampliará el relato de la Pasión en las calles y que nace, como tantas otras, desde la base, con ilusión, trabajo y tiempo.

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