Semana Santa

La Virgen de la Soledad modificará su paso tras la Semana Santa

La cofradía de la Soledad avanza en un proyecto clave para el futuro de su paso procesional, que este año -si el tiempo lo permite- se despedirá de las calles de Logroño con su actual composición. Su hermano mayor, Luis Ducrós, confirma a NueveCuatroUno la inminente modificación de sus andas, ya cuenta con el visto bueno de la asamblea y se encuentra en fase de preparación, con la vista puesta, si todo avanza según lo previsto, en poder estrenarse el próximo año.

El origen de esta iniciativa está en un problema práctico que se repetía cada Viernes Santo en la Magna Procesión del Santo Entierro y que se ha agravado recientemente. La anchura de las puertas de la Concatedral de La Redonda dificultaba tradicionalmente la maniobra para que la Virgen tomase la calle, pero desde que se cambiaron los los laterales del paso, de mayor volumen, ahora «directamente no pasamos», explica Ducrós.

Como consecuencia, la cofradía se ha visto obligada a realizar una maniobra compleja y poco estética: el paso (el único que procesiona con palio y manto en la Semana Santa de Logroño) sale sin los laterales del cajillo, que terminan de montarse ya en la Plaza del Mercado, en medio del trasiego propio de la jornada. «Es una cosa bastante fea» y genera «bastante jaleo», reconoce el hermano mayor, por lo que ya se ha encargado un proyecto para reducir en torno a 20 centímetros la anchura de las andas. Esta modificación, aparentemente mínima, será suficiente para permitir la salida completa del paso sin desmontajes intermedios.

El planteamiento no implica la creación de un paso nuevo, sino una adaptación del actual, matiza la hermandad, que apuesta por conservar la esencia estética y patrimonial del conjunto: la imagen, el palio y la configuración general seguirán siendo los mismos. Sin embargo, el ajuste de dimensiones obligará a realizar pequeñas adaptaciones en distintos elementos, como el propio palio que cobija a la dolorosa.

Este proyecto llega además tras varios años de importantes inversiones: la restauración del manto, la intervención sobre la imagen en el taller diocesano de Santo Domingo de la Calzada y la adquisición de un nuevo ‘pollero’ para el manto, esto es, la estructura sobre la que reposa la tela sobre las andas. Con esa base ya consolidada, la cofradía considera que es el momento adecuado para abordar esta mejora estructural.

Más portadores

Más allá de la dimensión técnica, la modificación traerá consigo cambios en la forma de portar el paso. Se prevé pasar de un sistema de varas impares a uno de varas pares, lo que permitirá una mayor estabilidad durante la procesión. Actualmente, la diferencia de apoyos entre el hombro derecho y el izquierdo provoca desajustes en el caminar. «Vamos bailando sin querer», explica Ducrós, en referencia a las dificultades que genera el peso del conjunto.

La Virgen de la Soledad, en el Santo Entierro de Logroño.

Este cambio implicará también la necesidad de incorporar más portadores, por lo que la cofradía pondrá en marcha una campaña de captación de nuevos miembros. El objetivo es no solo reforzar el equipo, sino también fomentar el espíritu cofrade entre quienes deseen implicarse en la vida de la hermandad.

Esto será de cara a 2027 pero, mientras tanto, en la inminente Semana Santa la prioridad sigue siendo garantizar la salida del paso en las mejores condiciones posibles, aunque todavía sin la reforma ejecutada. «Saldremos como podamos salir», afirma el hermano mayor, recordando además las dificultades que sufrieron el pasado año en el momento de la salida.

Con este proyecto, la cofradía busca conjugar tradición y funcionalidad, asegurando la continuidad de uno de los momentos más emblemáticos del Viernes Santo logroñés sin renunciar a la dignidad estética de su paso.

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