El Rioja

«La unión hace la fuerza»: cinco barrios, mismas necesidades

Quel acoge un encuentro con los representantes de los barrios de bodegas de Villamediana, Lardero, Alberite y Murillo

Los barrios de bodegas no son solo reflejo del patrimonio arquitectónico de los pueblos. Son también patrimonio cultural, histórico y social. Un patrimonio que ha pasado de generación en generación y que, sin embargo, no ha recibido en la mayoría de ocasiones las atenciones que merece. Así que las asociaciones de estos enclaves en varios municipios riojanos han decidido aunar esfuerzos y compartir inquietudes para analizar la problemática y no dejar morir parte de su historia.

El barrio de bodegas de Quel acogerá a los representantes de los barrios de bodegas de Lardero, Villamediana de Iregua, Alberite y Murillo de Río Leza este domingo en lo que será la primera reunión de estos colectivos implicados en la recuperación y promoción de estas construcciones. Y el escenario de este encuentro no podía ser otro que el municipio que ha abanderado dicha transformación y mejora de los barrios de bodegas en La Rioja gracias a un plan director.

José Antonio Moreno es el presidente de la Asociación Amigos del Barrio Bodegas de Quel donde se encuentran cerca de 150 calados, si bien no todos están en perfecto estado: «También tenemos un par de puntos críticos donde ha habido desprendimientos, la zona cero como la llamamos, y en la que se va a trabajar para proyectar una obra de mayor envergadura. Así que los problemas de los barrios son comunes a muchos pueblos, por eso queremos compartir ideas y poner en común los problemas. Hay dejadez y abandono, pero en algunos casos también falta de inversión por parte de los Ayuntamientos. Aquí tenemos la suerte de que el consistorio nos apoya económicamente, pero hay que seguir trabajando para mejorar lo que queda porque a veces cuando hay un desprendimiento lo que se hace es echar piedras y tapar el agujero y eso tampoco es lo más acertado. Al final es como cerrar los ojos y mirar para otro lado, pero al final el problema vuelve a surgir».

Moreno destaca la unión de los diferentes municipios para actuar con más fuerza. «Se trata de estudiar casos de éxito que se han hecho en otros sitios para ver su aplicación aquí, poner puntos en común y ayudarnos unos a otros. De hecho, a la cita del domingo también vendrán vecinos de Entrena interesados en el proyecto y que quieren crear una asociación con los mismos propósitos. La idea a futuro es hacer una representación de todas estas asociaciones», remarca.

Un poste de la luz, hundido en el barrio Los Tomares de Murillo la semana pasada.

La idiosincrasia del barrio Los Tomares de Murillo de Río Leza, además, es peculiar y es que a diferencia del resto, aquí viven más de una veintena de personas que a diario sortean agujeros, derrumbes y zonas sin iluminación. «Hace tres años comenzamos a reclamar ciertas mejoras como obras de saneamiento en las bodegas dañadas pero lo que se ha hecho hasta ahora es poner parches y no vemos un recorrido. Ya la semana pasada se cayó un poste de la luz del que veníamos advirtiendo años y estuvimos varias horas sin luz, mientras que otro vecino todavía no ha recuperado el servicio», apunta María Merino, secretaria de la Asociación vecinal Los Tomares, quien confía en la unión de los diferentes barrio de bodegas: «En este barrio hay auténticas joyas y creo que cuanta más visibilidad le demos, más enserio nos tomarán».

En Lardero hay unas 70 bodegas con cerca de 50 calados que claman una actuación urgente. El centenar de miembros que componen la Asociación de Recuperación, Mantenimiento y Promoción del Barrio de Bodegas de esta localidad celebra que «por fin este año» se ha conseguido una partida por parte del Ayuntamiento y del Gobierno regional para hacer el diagnóstico y los estudios previos. «Es un paso importante porque hasta ahora habíamos estado informándonos con geólogos y demás profesionales pero todo por nuestra cuenta», apunta Puri, la presidenta de esta Asociación fundada hace apenas un año para intentar poner remedio a unos problemas que se arrastran «desde hace diez o doce años».

Lardero cuenta con muchos de sus calados en situación de abandono y en mal estado a consecuencia de las humedades. Algunos se han hundido ya, arrastrando al declive a otras cuevas aledañas y haciendo que se hundan también las calles ubicadas sobre ellos. «Lo que queremos es conservar al menos los calados que nos quedan y se pueden salvar todavía. Para ello necesitamos una normativa común para trabajan en consonancia y no que cada propietario haga una cosa que luego, además, pueda perjudicar al resto del entorno. La unión hace más fuerza», sentencia.

Estampa de una de las bodegas del barrio de Lardero.

En su caso, cuenta con dos calados. Uno de ellos está apuntalado, mientras que el otro fue rehabilitado hace unos quince años. «El que está en peor estado tiene cerca de 22 metros de profundidad, es enorme. Aquí han estado mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos,… todos ellos lo han dejado en perfecto estado y ahora en los últimos 50 años nos los estamos cargando y a nuestros hijos no les vamos a dejar más que ruina».

Estado de una de las calles del barrio de bodegas de Villamediana.

A unos kilómetros de distancia, el barrio de bodegas de Villamediana de Iregua está compuesto por unas 300 propiedades, de las cuales unas 50 están precintadas y sin acceso a raíz del hundimiento de tres bodegas que obligaron a cortar una calle hace un año. «La situación, después de todo este tiempo, sigue igual, aunque desde el consistorio nos han dicho que para esta primavera iniciarán la intervención. Este año ha sido el primero en el que el Ayuntamiento ha destinado parte de los presupuestos municipales para el barrio de bodegas, así que a ver si se actúa cuanto antes porque la situación es muy delicada aunque podamos entender que los plazos burocráticos sean largos siendo un asunto que depende de Patrimonio», recalca Guillermo Pérez, presidente de la Asociación de este barrio de bodegas, confiado en que el encuentro de este domingo surta el efecto esperado a futuro. «Toca hacer fuerza para recuperar nuestros barrios».

Una de las calles del barrio de bodegas de Alberite, completamente hundida.

Jesús Ruiz-Navarro representa al barrio de bodegas de Alberite, donde calcula que hay una decena de construcciones en mal estado a consecuencia de las filtraciones, si bien la mayoría de bodegas están en uso como merenderos. Coincide con el resto de asociaciones en que los barrios de los diferentes municipios comparten muchos problemas, por lo que deben pelear juntos. «En nuestro caso, la zona más conflictiva está en un gran socavón que se produjo a raíz de las obras de acometida de aguas que se hicieron. El terreno, con vetas de arcilla, cedió por las lluvias en algunas zonas, pero el Ayuntamiento todavía no llevado a cabo ninguna obra aquí», sentencia este vecino.

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