El invierno en Calahorra tiene una forma muy particular de hacerse notar: se cuela por las mangas, enrojece las mejillas y obliga a apretar el paso. Pero hay mañanas, como la de este martes, en las que el frío no es más que un detalle en el paisaje. El día grande de las fiestas en honor a San Emeterio y San Celedonio es una de ellas. Porque cuando los Santos Mártires salen a la calle, la ciudad entera parece latir a otro ritmo.
La procesión ha partido a las once de la mañana hacia Santiago, donde aguardaba uno de los momentos más entrañables de la mañana. Allí, bajo la atenta mirada de padres y abuelos, han ‘pasado’ por los Santos a los niños para recibir la protección simbólica de los patronos.
Desde Santiago, la comitiva ha continuado hacia San Andrés, flanqueada por la comparsa de Gigantes y Cabezudos. Tras más de dos horas de procesión, la Catedral ha acogido la misa solemne, que ha contado con la participación del Orfeón Calagurritano ‘Pedro Gutiérrez’.


