Aunque la Semana Santa tiene la capacidad de renovar ilusiones año a año, la que se avecina adquiere tintes especialmente emotivos para la cofradía del Descendimiento de Logroño, inmersa en las bodas de plata de su banda de tambores. Esta efeméride es, precisamente, la principal motivación de una hermandad que este sábado se dejará ver -y sobre todo oír- por el Casco Antiguo de la ciudad.

Alejandro Ojeda, frente al grupo escultórico del Descendimiento. FOTO: Fotografia Burgueño Garcia.
Su hermano mayor, Alejandro Ojeda, es el rostro visible de una corporación que, a pesar de sufrir la despoblación paulatina del Casco Antiguo (tiene su sede canónica en la iglesia de Santa María de Palacio), está consiguiendo revitalizar su núcleo social y actualmente se compone de 120 hermanos.
– La Cuaresma ya ha activado la cuenta atrás para la Semana Santa, ¿cómo se está desarrollando el trabajo de puertas hacia adentro para que todo salga perfecto el próximo Jueves Santo?
– Hay mucho trabajo detrás que no se ve. Hay opiniones diferentes y a mí, como hermano mayor, me gusta escuchar a todo el mundo. Hay cosas que se pueden llevar a cabo y otras con las que se puede estar más o menos de acuerdo, pero es importante que todo el mundo opine de manera constructiva. Dar espacio a todos es la única forma de crecer y de que cada hermano se sienta importante.
– ¿Cómo será el acto de este sábado para celebrar los 25 años de trayectoria de la banda?
– Comenzaremos a las 18:30 horas desde la Concatedral de La Redonda y haremos un desfile hasta Palacio, que durará aproximadamente 45 minutos. Nos acompañará la Agrupación Musical de la Flagelación de Logroño, tanto en el desfile como en el acto institucional dentro de la iglesia. Allí recordaremos y agradeceremos a los jefes de banda que han pasado por la del Descendimiento. Será, sobre todo, un acto de reconocimiento y de celebración.

Foto: Cofradía del Descendimiento de Cristo
– La participación de Flagelación en su aniversario constata que la colaboración entre cofradías es constante.
– Claro que sí. Todo lo que sea ayudarnos entre nosotros y engrandecer nuestra Semana Santa es bienvenido. Somos hermanos y compartimos la misma fe. Si podemos colaborar lo máximo posible entre cofradías, siempre será para bien.
– Este año se les percibe muy ilusionados con el estreno de la nueva cruz para el paso.
– Sí, tenemos muchas ganas de verla por las calles de Logroño en la noche de Jueves Santo, que es la más especial para nosotros. Creemos que va a quedar muy bonito.

La nueva cruz arbórea, tallada por Juan Manuel Pulido, durante su bendición.
– Casi todas las cofradías coinciden en señalar un nuevo impulso de gente nueva que se ha acercado a las hermandades en los últimos años.
– Este año tenemos un buen número de altas nuevas. Es cierto que estar en el Casco Antiguo puede dificultar atraer nuevos cofrades porque no estamos cerca de colegios, pero estamos contentos. Se han acercado personas de todas las edades: jóvenes, mayores e infantiles. Para crecer hay que moverse, trabajar y dar a conocer lo que hacemos.
– Una buena forma de hacerlo es a través de ensayos solidarios como el que el que realizaron por primera vez el pasado año y repetirán el 15 de marzo.
– Exactamente. Desde que entró la nueva Junta y yo asumí el cargo de hermano mayor, tuve claro que dentro de nuestras posibilidades siempre debíamos aportar nuestro granito de arena a la sociedad. El año pasado el ensayo solidario ‘Portando Esperanza’ fue a favor de Fibro Rioja y este año lo destinaremos a ARDEM, la Asociación Riojana de Esclerosis Múltiple. La obra social es indispensable en una cofradía.
– Miremos ya al próximo Jueves Santo. El pasado año probaron nuevas variantes en su itinerario, ¿las mantendrán?
– Sí, hemos optado por mantener el recorrido. Acudiremos al Hospital de La Rioja, como es tradición, porque nuestro Cristo estuvo muchos años en su capilla y muchos enfermos pudieron rezarle allí. Después iremos hacia San Bartolomé, donde nos esperará la Virgen del Rosario de Maristas; bajaremos por Portales hasta la Plaza del Mercado para saludar a la Magdalena y regresaremos a Palacio.
– ¿Cuáles son los momentos más especiales de la procesión?
– La salida y la entrada en el pórtico de Palacio son maniobras complejas y muy bonitas de vivir. El paso por el hospital es muy emotivo y de recogimiento; allí nos cantan y ofrecemos nuestro ramo a los enfermos. También es muy especial el encuentro con la Virgen del Rosario y el saludo a la Magdalena. Son varios momentos muy intensos y trabajamos para que cada año sean más atractivos para todos los riojanos.


