El joven artista Jesús Domingo ha desvelado los detalles del proceso creativo del cartel anunciador de la Semana Santa de Logroño, una obra de gran formato (2 metros de alto por 1,42 de ancho) que reinterpreta la imagen del Cristo de las Ánimas desde una mirada contemporánea y profundamente personal.
El autor ha explicado que todo comenzó con el encargo de la Hermandad de Cofradías y una fase inicial de exploración en la que barajó distintas posibilidades: «Incluso llegó a haber una idea abstracta o más abstracta, más simbólica, otras tantas ideas han sido más figurativa y costó llegar a una conclusión de lo que queríamos hacer».

FOTO: EFE/ Fernando Díaz.
Sin embargo, había un elemento que tenía claro desde el principio: la figura del Cristo de las Ánimas. «Tenía que ser por una vinculación familiar, ya que mi abuela era devota. Siempre me he fijado mucho en la imagen de Cristo en la historia de la pintura española, a través de las representaciones de Zurbarán, Velázquez o Goya», ha explicado.
Esa conexión emocional se unía también a una referencia artística reconocida. Domingo confiesa que años atrás realizó, por iniciativa propia, una copia del Cristo de Velázquez -una de sus obras favoritas, junto al ‘Marte’ del mismo autor- y que reencontrarse con aquella pieza en su estudio le pareció «una señal» cuando recibió el encargo.

Pese a esa influencia clásica, el joven artista quiso evitar una reproducción académica: «Tener la oportunidad de hacer mi versión, aunque sea años luz de los pintores clásicos españoles, me hacía cierta emoción, pero tampoco quería que fuera algo excesivamente clásico, sino traerlo un poco a lo contemporáneo».
De ahí la decisión de eliminar la cruz y sustituirla por claveles, un elemento cargado de simbolismo. «En el cuadro hay ciertas simbologías que cada uno se las puede encontrar. Por ejemplo, cuando el Cristo de las Ánimas sale en procesión suele adornar su paso con una base de claveles».

El cromatismo tampoco es casual. Los tonos granates y vino evocan directamente a Logroño y a La Rioja, reforzando el vínculo entre la imagen y la ciudad. Una ciudad que, a partir de ahora, hará suyo el cuadro. «Salir a la calle y ver tu cuadro en muchos sitios va a ser impactante, pero para mí es un halago que la gente pueda disfrutar de la obra y que pertenezca ya a mi ciudad», afirmó.
Domingo reconoce haber sentido «cierta presión», aunque matiza que se trataba más de responsabilidad que de miedo: «Sobre todo he sentido responsabilidad por tener que representar una imagen tan importante como esta y para un evento tan importante como la Semana Santa». En cuanto al mensaje de la obra, el pintor rehúye interpretaciones cerradas y apuesta por una experiencia individual: «Quiero que a cada persona le llegue por individual, que cada persona dialogue con el cuadro y vea lo que siente».
Preguntado por la polémica que rodeó al cartel del año pasado, el joven pintor logroñés defiende la calidad de la obra y relativiza el debate: «No me ha generado respeto en ese aspecto, porque para empezar la obra del año pasado de Luis Burgos, una persona muy cercana a mí, a mí me parece un cuadro estupendo». «Todo lo que es público acaba teniendo polémica, incluso es posible que mi cartel no le guste a alguien o que haya quien prefiera los claveles de otro color». Y concluyó con serenidad: «Con estar tranquilo cada uno con la obra que hace, yo creo que ya lo sueltas y que sea lo que sea. Ahora el cuadro ya no es mío».


