La Rioja

Logroño mira al Ebro ante la crecida prevista para esta tarde

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) prevé que el río Ebro alcance este domingo un caudal máximo de 846 metros cúbicos por segundo a su paso por Logroño, en torno a las 17.30 de la tarde. Será la punta más alta de la crecida generada por las lluvias persistentes de los últimos días, que han ido empapando la cuenca casi sin dar tregua y han empujado el caudal río abajo con una fuerza sostenida.

Según las gráficas de predicción publicadas por el organismo de cuenca en su página web, la avenida tendrá su momento más intenso a media tarde. A las 10.30 horas, los datos de aforo ya reflejaban una situación claramente ascendente: el Ebro registraba en Logroño una altura de 3,21 metros y un caudal de 665 metros cúbicos por segundo.

El Ebro ofrece estos días una imagen poderosa, con el agua ocupando buena parte de su cauce habitual y arrastrando ramas y restos vegetales en su avance. No es una crecida extraordinaria, pero sí lo suficientemente significativa como para mantener la atención de las autoridades y de los vecinos de las zonas más próximas a la ribera y haber declarado la fase de preemergencia por posibles inundaciones.

En localidades riojanas como Calahorra y Alfaro, la previsión apunta a que la punta de la crecida llegará al final de la tarde. El comportamiento del río en estos puntos dependerá, en buena medida, de cómo evolucione la aportación de los afluentes, especialmente los navarros, y del ritmo al que descienda el caudal una vez superado el máximo en la capital riojana.

Más preocupación genera la situación en Castejón, donde la Policía Foral de Navarra ha informado de que, aunque en el resto de cuencas y cauces navarros la situación hidrológica tiende ya a la normalidad, en el Ebro a la altura de esta localidad el caudal se sitúa próximo al nivel rojo. Es un umbral que obliga a extremar la vigilancia y que mantiene en alerta a los servicios de emergencia.

Los datos del aforador en Castejón se actualizan cada quince minutos, lo que permite un seguimiento casi en tiempo real. El CMC –Centro de Mando y Coordinación– permanece pendiente de cada variación, al igual que las patrullas desplegadas sobre el terreno. Esa vigilancia constante es clave en episodios como este, donde unas pocas décimas pueden marcar la diferencia entre la calma tensa y la activación de medidas preventivas adicionales.

Por el momento, no se han comunicado incidencias graves asociadas a la crecida, aunque las autoridades recomiendan evitar paseos por zonas inundables, respetar los cortes o balizamientos que puedan establecerse y mantenerse informados a través de los canales oficiales. Y es que, aunque el río tienda a estabilizarse en las próximas horas, la fuerza del agua no admite descuidos.

Si las previsiones se cumplen, tras el pico de esta tarde el caudal comenzará a descender de forma progresiva. Será entonces cuando el Ebro recupere poco a poco su apariencia habitual.

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