Deportes

Gol en Las Gaunas: ‘Equidistantes y nostálgicos que no van al fútbol’

Aficionados de la UD Logroñés por las calles de Guijuelo.

Tengo un recuerdo, muy vago -cada vez más-, que surge muy de vez en cuando. Me sitúa en la esquina del viejo de Las Gaunas en la zona de la General con el Fondo Sur. Ahí, entre mucha gente, marca un gol el Logroñés, y prometo que el rival era el Sestao, porque esa equipación negra y verde se me quedó grabada a fuego. Pero claro, buscando para escribir estas líneas, algo me lleva a pensar que estoy equivocado. No cuadran las fechas… o me equivoco de rival.

Porque hubo un Logroñés – Sestao en Las Gaunas un 25 de septiembre de 1982. Imposible que con dos años y ocho meses pueda recordar hoy en día con tanta claridad aquel 1-0 a favor del Logroñés (acabó en empate a uno). De cómo lo celebró Las Gaunas… y mi padre. Tuvo que haber otro gol importante del Logroñés al Sestao durante los ochenta, pero no lo encuentro para resolver este regate que me está haciendo la memoria, y así tener una fecha más precisa. Ningún padre en su sano juicio -y el mío lo ha tenido siempre- llevaría a un crío tan pequeño a aquella General de Las Gaunas.

Pero vamos, que recuerdos tenemos todos. El mío es solo uno más. Forma parte del grupo de las batallitas que todo viejo aficionado al histórico Club Deportivo Logroñés puede contar si surge la conversación. Y nadie la pondrá en duda. Como mucho recibirá por respuesta la callada de la indiferencia de su nieto, hijo o sobrino, harto de los cuentos de su mayor. Tranquilos, nos pasa a todos. Es lo que hay.

Batallitas que son recuerdos bonitos, vividos, disfrutados, independientemente del resultado. Como ahora, que la cosa no ha cambiado tanto. El aficionado al fútbol vive para acumular nuevos recuerdos: instantes mágicos, lugares gratos, partidos para la historia. Por eso, en el fondo, las categorías les dan un poco igual, siempre que los objetivos sean importantes. Fue así, sigue siendo así, y no cambiará en un futuro. Aquel Logroñés jugaba en Segunda B, y para mí fue el partido del siglo, al menos a eso juega mi memoria. Cada vez tengo más claro que alguien se hace aficionado de un equipo porque le llevó primero su padre, y el objetivo, como dice Lucía Taboada, es seguir yendo al fútbol llevando a tu padre de la mano.

También en Logroño. Porque en esta ciudad es posible ir al fútbol y hacerlo junto a tu progenitor. Pese a que ya no existe aquel Logroñés. Es posible ir al fútbol con tu padre pese haber pasado tanto tiempo de aquel recuerdo no tan claro del viejo Logroñés ante el Sestao. Pese a que mi padre no es un fijo porque no le apetece mucho pasar frío para ver un espectáculo tan poco edificante, lo cierto es que existe la posibilidad de cumplir con el primer mandamiento del aficionado al fútbol: volver a un estadio de la mano de quien te llevó por primer vez a ver a ese equipo. De hecho, de vez en cuando, comparto grada con mi padre.

Aficionados de la UD Logroñés acumulando recuerdos en su Ciudad Deportiva.

Lo que pasa, es que de por medio, el Club Deportivo Logroñés ha desaparecido. Y si nadie ha acabado en la cárcel será que nadie tiene la culpa. Y mucho menos los seguidores que siguen queriendo animar a un equipo de esta ciudad, yendo al fútbol con su padre aunque sea en su memoria, porque el tiempo pasa para todos. Escribo esto porque el verdadero peligro del fútbol riojano -y lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo- es la nostalgia que ha generado un grupo de opinión que se mueve en la equidistancia para resolver cualquier situación, porque directamente no tienen ni la valentía ni el conocimiento necesarios para emitir un juicio de valor lo suficientemente razonado como para ser respetado. Directamente porque ya no van al fútbol. Y no quieren mojarse por si acaso.

Este deporte se inventó para acumular recuerdos… y se ha transformado en opinión. Y opino que lo que fue el CDL fue, y ya no es nada más que un bonito recuerdo con un pésimo final. Y lo que intentan hacer la UDL y la SDL (cada uno con su modelo), o el Berceo o el Yagüe es, y todos lo hacen con la intención de seguir siendo, conociendo, tras más de quince años, sus límites y limitaciones. Lo digo porque cada vez que surge un mal resultado la legión de equidistantes y nostálgicos, que, insisto, no van al fútbol nunca, mueve ficha hacia la necesidad de una fusión del fútbol riojano para solucionarles a ellos sus dudas hacia el fútbol riojano.

Hablan de fusionar a la UDL y la SDL, aunque me gustaría preguntarles qué debemos hacer -conviene que nos lo digan cuanto antes- cuando el curso que viene juegue en la misma división el Varea. ¿Hay que incluir a este club también en una futuro fusión? Es un equipo de Logroño, sin duda. ¿Y esta fusión debería llegar también al Berceo, al Villegas, al Comillas…? Lo digo por aquello de tener solo un club de fútbol en Logroño. Recuerdo en este punto que cuando la UDL estuvo en Segunda, por tanto en el fútbol profesional veinte años después de que lo hiciera por última vez el CDL -no creo que se alcancen cotas mayores en la próxima generación-, hubo gente molesta, sí de esa que no va al fútbol, que se ofendió por que le llamaran Logroñés en Movistar +. Pedían, entonces, respeto por el abuelo difunto, o incluso una deferencia con la SDL. Ni en las buenas supo digerir esta ciudad un poco esa equidistancia del nostálgico que no va al fútbol.

El apellido Logroñés pesa. Es una carga, y por momentos pienso que un castigo divino. Y les traslado a estos equidistantes y nostálgicos que no van al fútbol la siguiente pregunta: ¿qué hacemos si a alguien le da por fundar un tercer club que lleve de apellido Logroñés? Entiendo que no está prohibido hacerlo. ¿Sería el tercer equipo de la ciudad? Debería serlo. No es mala idea. Esto le acercaría a tener más ayudas del Gobierno de La Rioja y del Ayuntamiento de Logroño. Porque a la hora de dar ayudas, estos no han mirado tanto las categorías (como se demostró durante la estancia de la SDL en Tercera división), ni tampoco el apoyo social, ni mucho menos algo tan objetivo como establecer un porcentaje máximo de ayuda respecto al presupuesto y la inversión de cada club. Logroñés es sinónimo, por lo visto, de representatividad deportiva de alto nivel. Y estaría a un sencillo ascenso de jugar en Tercera Federación.

Lo de apellidarse Logroñés pesa más que cualquier otra razón para este grupo de opinión que supera en cantidad y poder de decisión a los que sí van al fútbol. Unas tres mil personas ven cada domingo a la UDL en Las Gaunas, unas quinientas a la SDL cuando juega como local. Muy por debajo, ambos, de poder rivalizar directamente con aquellos que reclaman una fusión sin saber mucho más del asunto. ¿Cómo fusionas una SAD y un club de socios? ¿Qué pondría la SDL para igualar el patrimonio de la UDL cercano a los diez millones de euros en su Ciudad Deportiva? ¿Qué hacemos con los recuerdos acumulados todas estas temporadas por ambas aficiones? ¿Los que sí vamos al fútbol deberíamos ser del nuevo club sencillamente porque a los equidistantes y nostálgicos que no van al fútbol les molesta la actual situación?

Lo único que sé es que aquel día de primavera de 1996 volví de Toledo en el coche de mi padre, junto a mi hermano y mi madre. Y lo único que me pena es que aquel ascenso en La Rosaleda ante el Málaga contra el Castellón en 202o lo tuve que ver solo en el estadio porque la pandemia impidió la movilidad de las personas. Y éste es un recuerdo que me debe el fútbol. Así que habrá que seguir conquistando nuevos recuerdos mientras otros se conforman con los ya vividos. Dos decisiones vitales igualmente respetables.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top