La caza menor acabó en La Rioja el pasado 29 de enero, mientras que la caza mayor despidió la temporada el tercer domingo de febrero (el pasado día 15). No obstante, a partir de dichas fechas se otorgan autorizaciones excepcionales para la captura de diferentes especies en aquellas zonas cuyos cotos aleguen daños en cultivos o problemas derivados con el fin de establecer un control poblacional. Unos escenarios que se están viviendo en algunos territorios de la comunidad donde la fauna silvestre, principalmente conejos, están generando un hartazgo entre los cerealistas de las zonas afectadas, cuyos sembrados se muestran a medio nacer y con ‘calvas’ en parte de las fincas por la presencia de estos animales.
«No han dejado nada. En la vida he visto algo así«, relataba hace un mes un agricultor de Calahorra a este medio reflejando la desesperación que le provoca esta situación. Pero esta misma semana dos agricultores de El Redal volvían a mostrar esos daños provocados por «una plaga de conejos» en fincas del municipio y de Ausejo: «Nos encontramos sin herramientas, sin medios y sin apoyo. No vamos a poder con ello».
La Dirección General de Medio Natural y Paisaje ya ha otorgado autorizaciones excepcionales que permiten cazar hasta el 14 de marzo cubriendo aquellos días en los que no se permite la caza ordinaria y habilitando para estos casos la caza con hurón y escopeta, con hurón y red y la espera con escopeta y sin perros. En el caso de la caza mayor, se dan esperas y también ganchos, que son batidas reducidas tanto por el número limitado de cazadores como de perros. A partir de ahí, si se reciben más solicitudes de agricultores y cotos se puede ampliar el plazo.
El titular de esta Dirección General, Ignacio Sáenz de Urturi, reconoce que los daños en cultivos agrícolas han aumentado por los conejos, pero también por fauna mayor. «Tenemos demostrado que en años más secos y calurosos la caza mayor desciende más al valle en busca de alimento, mientras que los años húmedos no hay tanto movimiento y, por tanto, los daños agrícolas también son menores». Por el momento, apunta que las autorizaciones excepcionales otorgadas esta temporada son similares en cantidad a las de años anteriores, destacando zonas de Ocón, El Redal, Alcanadre, Villamediana y Alberite desde las que los propietarios de fincas han dado aviso por esos daños en los cultivos sembrados durante el otoño.
Estas autorizaciones excepcionales se expiden en función de los índices kilométricos de abundancia que se extraen de los muestreos de especies realizados en primavera y verano, estableciendo una especie de semáforo para definir si se pueden realizar o no estas acciones de caza extraordinaria (en el caso de que tengan el nivel superior, el rojo, se permite cazar prácticamente todos los días).
En este sentido, la caza de gestión es un concepto novedoso en el Reglamento de Caza y Gestión Cinegética de La Rioja presentado el pasado mes de noviembre. Con ello se pretende gestionar estas poblaciones de especies que están produciendo pérdidas económicas para los agricultores, pero también problemas de sanidad animal en explotaciones ganaderas, con enfermedades transmisoras como la tuberculosis o la peste de porcino africana. De hecho, ante el escenario de riesgo de esta última enfermedad mencionada, el Ejecutivo regional ha habilitado que aquel coto que lo solicite (aunque sea de caza menor) pueda practicar la caza al salto de caza mayor, especialmente de jabalíes, «lo que está sufragado con cargo a las diferentes subvenciones».
Así mismo, a diferencia de otros años, la nueva normativa nueva establece que en todas aquellas zonas donde se detecten daños agrícolas no controlados por parte de los cotos titulares, los agricultores damnificados podrán (siempre y cuando tengan una mayoría de los derechos cinegéticos) solicitar la anulación de una parte del coto, pasando a convertirse entonces en una zona de caza controlada por la propia Administración. «Esto hace que los propietarios puedan ser más libres a la hora de decidir sobre la gestión en sus terrenos si no están de acuerdo con las actuaciones de los cotos, si bien esta nueva fórmula de anulación del coto todavía no se ha dado ni tampoco la figura de emergencia cinegética, para la que tiene que haber una superpoblación total que no se pueda abordar por métodos ordinarios», apunta el director general.
Sáenz de Urturi incide, en cualquier caso, en la colaboración entre Administración, Federación Riojana de Caza y organizaciones agrarias representantes de agricultores para «identificar rápido aquellas zonas con más problemas de daños para establecer las medidas necesarias y buscar una actuación coordinada».


