La organización agraria ARAG-ASAJA recuerda la movilización del pasado 29 de enero, en la que participaron más de 1.500 agricultores y ganaderos en los cortes de carreteras como medida de protesta por la crisis que atraviesa el sector. «Muchos de estos son viticultores, es decir, pertenecen a un sector que arrastra seis campañas difíciles con precios ruinosos y costes disparados. Esta situación está abocando a abandonar a muchos viticultores, agricultores que exigen medidas eficaces para retornar a la senda del equilibrio y la rentabilidad», remarca.
Por eso, una de las reivindicaciones que han motivado la movilización el próximo 11 de febrero en Logroño, es esta la de «luchar por la rentabilidad de los viticultores, defender el modelo tradicional vitícola basado en explotaciones familiares. Y para ello, se precisan medidas eficaces y definitivas como las que ha defendido ARAG-ASAJA y entre las que se encuentra el arranque voluntario de viñedo».
«Esta medida se suma a una serie de propuestas en las que la organización profesional agraria ha venido trabajando intensamente. De hecho, este jueves se celebró la primera reunión del Grupo de trabajo, iniciativa de ARAG-ASAJA, que abordó las perspectivas que conlleva el ‘Paquete Vino’ aprobado por Europa».
En este primer encuentro, los representantes de ARAG-ASAJA plantearon la necesidad de impulsar de manera constante y definitiva la puesta en marcha del arranque voluntario. «Para ello, es necesario que el Ministerio de Agricultura implemente esta medida con urgencia durante la campaña de 2026».
Además, la organización propuso requerir a las administraciones nacional y autonómica la financiación de esta medida, preferentemente, mediante fondos del actual ISV o mediante financiación nacional. «No es algo extraordinario, en países como Francia ya se ha llevado a cabo con presupuesto del país galo».
En el caso de Rioja, ARAG-ASAJA planteó en esta primera reunión del Grupo de Trabajo que, si bien la superficie objetivo fuera, al menos, un 5 por ciento de la superficie plantada en la DOCa, se admitan aquellas solicitudes que cumplan con las condiciones establecidas.
En este sentido, la organización profesional agraria apuesta por fijar unos criterios lo más flexibles posibles, dando así la mayor eficacia a la medida, la cual debe aplicarse de forma conjunta a otro tipo de propuestas que espera ARAG-ASAJA se vayan concretando en el corto plazo para garantiza el equilibrio y devolver así la rentabilidad a los viticultores.
Más allá de las cuestiones técnicas, el próximo 11 de febrero, ARAG-ASAJA llevará la voz de los viticultores ante los representantes políticos para hacer constar su «hartazgo y la necesidad de tomar medidas urgentemente».


