El Rioja

Las 200 botellas de Rioja que inauguraron el Bosque Finlandés de Madrid

En un giro sorprendente a las rutas clásicas de la Sierra de Guadarrama, el Bosque Finlandés de Madrid se presenta como un enclave muy demandado entre senderistas y amantes de la naturaleza, conocido también por su estética nórdica y su lago junto al río Lozoya.

Un bosque de cuento creado en 1992 y cuya idea de asemejarlo a los paisajes del norte de Europa fue obra de Antonio López Lillo, ingeniero de Montes y consejero de la Federación de Parques Naturales y Nacionales de Europa en la ciudad finlandesa de Korpilampi, y de Juan Vielva, técnico forestal y director conservador del Parque Natural de Peñalara. El germen de este bosque se fraguó allí, en el país nórdico y la cena oficial de representación de la Asamblea corrió a cargo de 200 botellas de Rioja «que fueron acogidas con un fuerte aplauso y por supuesto, ávidamente bebidas», relata López Lillo a ‘El Mundo‘.

Un viaje posterior al Parque Nacional Seitseminen derivó en un regalo de ejemplares de abeto rojo por parte de un vivero finés al Parque Natural de Peñalara, en la Sierra de Guadarrama, y así fue como se gestó el futuro Bosque Finlandés en plena comunidad de Madrid.

Un bosque donde abedules, chopos y abetos recuerdan paisajes escandinavos y que también ejerce de escenario de una ruta con trasfondo histórico: en el camino se encuentran los restos de un viejo molino de papel cuyo producto fue utilizado para imprimir la primera edición de El Quijote allá por 1605.

 

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