Eduardo Victoriano es de los pocos electricistas que ha apostado por montárselo por su cuenta. En cuatro meses, cumple un año dando servicio ya como autónomo y no como asalariado, situación laboral que ha ocupado durante 22 años en Logroño. En busca de un mejor salario decidió dar el paso y montar su propia empresa, Edutasio Electricidad, con la garantía de que no le iba a faltar el trabajo ante la escasez de profesionales que hay en el sector. Con Logroño como foco principal de su clientela, los trabajos se centran en reparaciones, reformas y mantenimiento.
– Aún sin cerrar su primer año laboral por cuenta propia, ¿confirma que ha acertado en su decisión?
– De momento estoy satisfecho y mis expectativas no son malas porque ya he comprobado que se gana más así que como empleado. Al final en las empresas no siempre se paga un buen sueldo aunque sea un sector con alta demanda de servicio porque la realidad es que los convenios que firman se apoyan en el salario base. Pero lo de emprender también tiene sus contras, sobre todo porque toda la responsabilidad es tuya. Ahora te toca a ti preparar los materiales, hacer presupuestos y facturas,… te toca hacer de todo, básicamente, pero creo que compensa.
– ¿Cómo es montar una empresa desde cero?
– Desde cero sí, pero con muchos contactos porque después de tantos años trabajando en el sector me conoce ya mucha gente. Al principio, cuando decidí dar el paso, sí que tuve miedo a no tener trabajo, pero afortunadamente suena el teléfono todos los días. Me di de alta en el Ministerio de Industria como instalador eléctrico para no depender de terceras empresas y poder firmar a mi nombre todos los proyectos como empresa instaladora y también me afilié a asociaciones del gremio, como la AIER, para así estar más informado de todo.
– Con una alta demanda de profesionales electricistas como existe, ¿se ha visto obligado a rechazar trabajos?
– Sí, y si no al cliente no le corre mucha prisa, doy plazos más largos. Ahora mismo estoy dando plazos de inicio para marzo, pero también se puede retrasar porque a veces surgen imprevistos que hay que ir solventando. Y es lo primero que digo siempre porque la gente, además, lo quiere todo para anteayer. Ante todo quiero ir con la verdad por delante porque en más de una ocasión me ha llegado un cliente diciendo que el anterior profesional llevaba dándole largas varios meses, por eso es importante aprender a decir que no a un trabajo. Reconozco que a mí me cuesta porque al final de ello depende tu status, tu imagen, pero hay que ser realistas.
– Ya se ha comentado que los oficios millonarios del futuro serán los de electricista, así como los de fontanero o albañil. ¿Qué opina sobre esto?
– Ojalá fuera así –ríe–, pero lo cierto es que hay mucha competencia en el gremio pese a que falten profesionales. Lo importante es ser una persona atenta y también paciente, porque las cosas no siempre salen como uno quiere. Por no hablar de que la formación continua es clave. Yo me he formado sobre todo en el ámbito laboral, con los cursos realizados en la propia empresa y aprendiendo también de los compañeros con más experiencia, pero a partir de ahora esa formación correrá por mi cuenta, echando horas y tratando de estar siempre actualizado con los nuevos sistemas y normativas que entren en vigor.
– ¿Qué futuro le ve al oficio teniendo en cuenta los jóvenes perfiles que llegan al mundo laboral?
– Lo cierto es que creo que no todos los jóvenes que cursan una formación en Electricidad están ahí porque les gusta esto. El principal problema que veo en aquellos que han hecho prácticas en la empresa en la que trabajaba es que muchos no tenían interés por la profesión y se metían en ese grado porque en casa les mandaban estudiar algo. Pero tienen que hacer lo que les guste porque, además, la oferta de FP es amplísima y seguro que encuentran algo que les motive.


