El juez que instruye el parricidio perpetrado el pasado día de Nochevieja en Fuenmayor, cuando un joven de 19 años asesinó a su padre (de 54) después de que este agrediera a la madre con una barra de hierro, no aprecia legítima defensa en la actuación del acusado.
Así lo avanza este martes OK Diario, con una información que se sustenta sobre la declaración judicial del joven, que en todo momento justificó su reacción como una respuesta nerviosa ante una escena de extrema tensión. Así, su relato incide en que la víctima agarró a la madre del pelo «y le pegó con un atizador ardiendo», ante lo que el acusado se interpuso entre ambos.
«Me defendí, estaba muy nervioso; me iba a ir y entonces escuché a mi madre gritando desgarradoramente ‘por favor, deja el cuchillo’. Después no me acuerdo de lo que hice», sostiene la información firmada por Ángel Moya.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Lo que ocurrió -según relatan los testigos del suceso (la madre y los dos hermanos del acusado)- fue que el padre y el parricida se enfrentaron blandiendo un cuchillo y el joven acabó con la vida del padre a hachazos. Y es aquí donde el juez cree que la legítima defensa no se ajusta a lo sucedido, pues considera desproporcionada «la agresión sufrida y los medios empleados para repelerla, así como la intensidad con lo que lo fueron, a la vista de la autopsia del padre». Dicho de otro modo, la autoridad judicial cree que la agresión del padre justifica la reacción del joven -que también resultó herido durante el enfrentamiento-, pero no así el número de golpes y la rabia con que los infligió conta su padre con el hacha.
Nuevos episodios de malos tratos
Cabe recordar que, tal y como confirmó la Guardia Civil horas después del asesinato, la madre del acusado formó parte de los registros de VioGén hasta 2012. En aquel momento la familia residía en Navarra y, al reanudar la convivencia del matrimonio, la mujer retiró las denuncias contra su pareja y su caso pasó a estado «inactivo».

FOTO: Guardia Civil.
Las declaraciones ante el juez del parricida, su madre y sus hermanas inciden en que los episodios de malos tratos a cargo de la víctima se habían reanudado recientemente, aunque tenían miedo de denunciarlos, hasta que el último de ellos desencadenó en la tragedia de Nochevieja.


