El portavoz del PR+ de Logroño, Rubén Antoñanzas, ha asegurado este jueves que el Ayuntamiento cerró el año 2025 con el traslado al Consejo Consultivo de La Rioja de la nulidad, por inexistencia de crédito, de once expedientes tramitados para el pago de deuda municipal, por un importe total de 2,5 millones de euros.
Esta situación es «muy grave» y evidencia «una gestión presupuestaria irresponsable» y que, además, se ha tramitado durante los días de Navidad para no informar a la ciudadanía, ha añadido Antoñanzas en una nota.
Ha recordado que ya advirtió de esta situación en el Debate del Estado de la Ciudad y que «el importe se pagaría recurriendo a la venta del patrimonio municipal de suelo, hipotecando el futuro de la ciudad», como consecuencia de un presupuesto aprobado con un desfase inicial de 8 millones de euros.
“El alcalde -Conrado Escobar- decidió sacrificar inversiones en los barrios y obras necesarias para tapar el agujero generado por su incapacidad de gestión», ha dicho.
Para Antoñanzas, este desequilibrio obligó a aprobar un Plan de Gestión Municipal, que, en apenas ocho meses, recortó 6,7 millones de euros del gasto destinado al mantenimiento de la ciudad y a los servicios públicos básicos.
Las consecuencias de «esta mala gestión» persistirán durante 2026, ya que el presupuesto municipal ha nacido con un desfase de 1,5 millones de euros y una previsión «irreal» del capítulo de personal, ha precisado, y que deberá corregirse de forma inmediata y que afectará al gasto corriente.
Ha exigido al alcalde que «ponga fin de manera inmediata a la improvisación permanente y a la falta de planificación que están marcando el rumbo de la ciudad».
«Tenemos un modelo de gestión agotado, que mantiene a Logroño paralizada, sin proyecto de futuro, con pérdida de competitividad y con unas infraestructuras cada vez más deficitarias», ha defendido.
Ha relatado que Escobar gobierna sin planificación, sin anticipación y sin un proyecto de ciudad, por lo que al PR+ le preocupa que esta atonía vuelva a frenar la actividad económica, la inversión y la creación de empleo en Logroño.
A esta situación ha sumado la ausencia de políticas estratégicas en materia de vivienda, movilidad urbana, infraestructuras y desarrollo tecnológico.
También ha afirmado que “Logroño sigue sin Plan General, con el soterramiento y sus 1.200 viviendas paralizadas y sin una hoja de ruta clara para revitalizar los barrios y el comercio local».


