El invierno ha enseñado los dientes en la madrugada de este 26 de diciembre en buena parte de La Rioja. El día después de Navidad ha llegado marcado por mínimas bajo cero en numerosas localidades, una helada extendida y constante en toda la región.
Las temperaturas más bajas se han registrado, como suele ser habitual, en zonas altas y de interior. Santa Marina ha encabezado el ranking con –2,2 grados, seguida muy de cerca por Urbina (–2,0) y Ezcaray (–1,9), donde el frío se ha dejado notar con especial intensidad. No han sido valores extremos, pero sí lo suficientemente bajos como para consolidar una madrugada plenamente invernal, de las que obligan a rascar el coche y a alargar unos segundos más el arranque.

El frío también ha calado en otras localidades riojanas. Arnedillo ha marcado –1,5 grados, Villoslada ha bajado hasta –1,8, y Moncalvillo se ha quedado en –1,7. En San Román (–1,0), Torrecilla (–1,0) y Ocon (–1,2), la helada ha sido algo más suave, pero igualmente persistente, dejando un amanecer frío y estable, sin sobresaltos meteorológicos pero con sensación térmica clara de invierno asentado.
Incluso en zonas donde el mercurio ha rozado el cero, la mañana se ha sentido gélida. En Aguilar y Anguiano se han registrado –0,5 grados, mientras que Arnedo ha marcado –0,4 y Santo Domingo apenas ha bajado a –0,1. Décimas que, aunque discretas, bastan para que el frío se note en manos y cara nada más salir a la calle.
En conjunto, el mapa de mínimas dibuja una Rioja helada. Un frío de fondo y bien repartido. El invierno avanza sin prisa y sin pausa, y este 26 de diciembre ha dejado claro que, al menos por la mañana, La Rioja ha despertado bajo cero.


