La Rioja

La política riojana, oasis en un contexto de crispación

Si algo ha definido la política riojana en 2025 ha sido, paradójicamente, la ausencia de sobresaltos. En un contexto nacional marcado por la crispación, los escándalos y la polarización constante, La Rioja ha transitado el año con una tranquilidad poco habitual. Sin grandes terremotos políticos y con un Ejecutivo regional que ha llegado al ecuador de la legislatura sin sobresaltos, el balance deja una fotografía de estabilidad que sorprende visto lo que pasa en el resto del territorio español.

El Partido Popular de Gonzalo Capellán ha vivido un año cómodo en lo que se refiere a la política regional. La mayoría absoluta obtenida en 2023 sigue intacta. Lejos de lo que sería el desgaste lógico de gobernar, no se han producido escándalos ni conflictos internos relevantes. De hecho, el curso político ha dejado incluso buenas noticias para el presidente regional: a mediados de año, el CIS apuntaba a una ampliación de su ya consolidada mayoría absoluta. Un dato que refuerza la sensación de estabilidad y que consolida a Capellán como uno de los barones autonómicos más sólidos del partido.

En la otra orilla política, el PSOE riojano ha vivido 2025 como un año de transición. Javier García ha tomado en este 2025 el mando oficial del partido en La Rioja, iniciando una nueva etapa tras el ciclo de Concha Andreu. El relevo no ha estado exento de dificultades: reconstruir el partido tras la pérdida del Gobierno autonómico y hacerlo desde la oposición no es tarea sencilla. Aun así, el PSOE sigue intentado recomponerse orgánicamente y marcar perfil propio en el Parlamento regional.

FOTO: Raquel Manzanares.

Donde el PSOE no ha logrado escapar de su tradición de tensiones internas ha sido en la agrupación de Logroño. Las pugnas entre referentes como Iván Reinares y Víctor Moratinos (que terminó ganando las primarias logroñesas) han vuelto a evidenciar que la capital sigue siendo un foco de inestabilidad orgánica para los socialistas. Una constante histórica que dificulta la construcción de un proyecto sólido en el principal bastión de la comunidad.

Vox, en cambio, ha protagonizado uno de los capítulos más caóticos del año. El partido de extrema derecha ha acumulado problemas internos tanto en el ámbito municipal como en el parlamentario. El caso más llamativo se vivió en Lardero, donde Vox llegó a quedarse durante meses sin concejales, una situación insólita que evidenció la fragilidad de su estructura regional. A ello se sumaron las malas relaciones entre sus diputados regionales, Ángel Alda y Héctor Alacid, que terminaron saliendo a la luz pública.

El Partido Riojano tampoco ha cerrado 2025 con buenas sensaciones. El anuncio de Rubén Antoñanzas de no continuar al frente de la formación regionalista abrió un proceso congresual especialmente tenso, marcado por las divisiones internas y la incertidumbre sobre el futuro del proyecto regionalista. Un final de año complicado para un partido que lucha por redefinirse con la integración de personas que previamente estaban en Vinea e incluso Vox.

Si hay un lugar donde los jaleos han sido casi una constante, ese ha sido el Ayuntamiento de Logroño. El Consistorio ha vuelto a ganarse el título de ‘la casa de los líos’, con conflictos que han salpicado a casi todos los grupos municipales. El PP ha vivido cambios en su equipo de concejales, con el relevo de Miguel Sáinz y Laura Lázaro de Festejos después del fiasco de los sanmateos, mientras que el PSOE ha vivido su particular ‘penitencia’ con la salida de Eva Loza del partido socialista por desencuentros con la nueva dirección regional que provocó que mantuviese su acta como concejala no adscrita.

En el plano nacional, La Rioja ha dejado de ser un territorio periférico para colarse, aunque de forma incómoda, en el foco mediático estatal. El inicio de la ruta de Pedro Sánchez con el Peugeot y la imagen del fotógrafo Fernando Díaz en Aldeanueva de Ebro ha ilustrado decenas de noticias sobre el caso Koldo. A ello se han sumado las derivadas riojanas de la trama Koldo con la Ronda Sur como principal protagonista y ese «¡Bingo en Logroño!». En el otro lado, Cuca Gamarra dejaba de ser Secretaria General del Partido Popular.

FOTO: EFE/ Fernando Díaz.

Más allá de la política autonómica, el año también ha dejado movimientos relevantes en el ámbito municipal. En Nájera, el follón político ha sido una constante, con tensiones que han marcado la vida del consistorio. Una cuestión de confianza de Jorge Salaverri ponía a la oposición en el brete de sacar o no a los populares del Ayuntamiento de la cabecera de comarca. Finalmente el PSOE decidía por IU y PR y no daba pie al cambio de alcaldía.

En otros municipios sí ha habido cambios de alcaldes. En Rodezno, el socialista Nicolás Pérez asumía la alcaldía tras una moción de censura muy polémica. En el extremo opuesto, Arnedo protagonizaba un cambio tranquilo y sin sobresaltos, con Rosa Herce como nueva alcaldesa, tras el paso de Javier García a la política regional.

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