Mentes Abiertas

La presión de ser feliz en Navidad: «No hay nada malo en no vivirla como una postal»

La presión de ser feliz en estas fechas: «No hay nada malo en no vivirlas como una postal»

Las luces se encienden cada diciembre como si fueran una promesa. Las calles se llenan de villancicos, los escaparates de mensajes luminosos y el calendario parece exigir una emoción concreta: alegría. Sin embargo, bajo ese brillo constante, hay muchas personas que viven la Navidad con tristeza, ansiedad, agotamiento emocional, nostalgia o incluso un profundo rechazo.

Hay quien enfrenta la soledad, quien recuerda a quienes ya no están, quien no puede con la presión social, o quien simplemente siente que no encaja en este clima festivo. Y para hablar de ello nos acompaña Nuria Herreros, psicóloga especializada en salud emocional que nos va a ayudar en este nuevo episodio del podcast Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast) a entender por qué ocurre, cómo podemos gestionarlo y, sobre todo, cómo podemos vivir unas fiestas más auténticas y menos exigentes.

«La Navidad es algo que tenemos muy asociado a la alegría, a la unión, a la felicidad, y cuando no se siente así, cuesta mucho decirlo en voz alta», explica la psicóloga. En su consulta, estas fechas no pasan desapercibidas. Al contrario. «Vemos cómo muchas personas se sienten más vulnerables, más nerviosas o más tristes. No todo el mundo vive la Navidad de la misma manera».

El choque entre lo que se espera sentir y lo que realmente se siente es, para muchas personas, el origen del malestar. «Parece que hay una emoción correcta para la Navidad y que todas las demás son incorrectas», señala Herreros. Cuando la experiencia personal no encaja en ese molde, aparecen la culpa, la frustración o la sensación de estar fallando.

Las razones son diversas. La soledad —real o percibida— pesa más en estas fechas. También los duelos, recientes o antiguos, cuando alguien falta en la mesa. «Se nota mucho la ausencia, sobre todo cuando comparamos con años anteriores», dice la psicóloga. A eso se suman el estrés económico, los conflictos familiares que afloran al pasar más tiempo juntos y una presión social que empuja a celebrar de una manera concreta. «Incluso hay personas que simplemente no conectan con estas fechas, y eso también es totalmente válido».

Alumbrado navideño en Logroño. | Foto: Leire Díez

Las redes sociales, lejos de ayudar, suelen intensificar esa sensación de desajuste. «Nos muestran una Navidad editada, ideal, que no es real: árboles perfectos, mesas perfectas, familias perfectas». Frente a esa puesta en escena, muchas personas sienten que no llegan, y por lo tanto aparece el sentimiento de fracaso. «Nadie sube a redes una discusión familiar, pero eso también existe».

Forzarse a estar bien, advierte, puede empeorar las cosas. «Es una invalidación hacia uno mismo. No nos permitimos no estar bien». El cuerpo, entonces, empieza a hablar: cansancio, dolores de estómago, insomnio, irritabilidad, apatía. Señales que invitan a parar y escuchar.

Cuando alguien llega a consulta con el peso anticipado de las fiestas, el mensaje de Nuria Herreros es claro: bajar expectativas. «Cuando esperamos que todo sea idílico, la decepción es casi segura». También insiste en algo difícil, pero necesario: poner límites. «No podemos controlar lo que hagan los demás, pero sí elegir dónde queremos estar y hasta dónde». Retirarse a tiempo, descansar, decir que no, no debería generar culpa.

Y sí, incluso no celebrar la Navidad es una opción válida. «No se tiene por qué celebrar de la forma tradicional. Se puede cambiar, reinventar o no celebrar». Lo importante es escuchar las propias necesidades.

El duelo merece un capítulo aparte. «El duelo no se pausa en Navidad», recuerda Herreros. No hay una forma correcta de atravesar esas fechas: celebrar como siempre, cambiar las tradiciones, llorar, recordar o simplemente pasar de largo. Todo es legítimo. Incluso la culpa por disfrutar cuando alguien falta. «Es una emoción muy común, y también es válida».

Para quienes acompañan a alguien que lo está pasando mal, la psicóloga insiste en la importancia de la validación. «Escuchar, acompañar, permitir que exprese lo que siente». Frases bienintencionadas como «no es para tanto» o «deberías estar agradecido» pueden hacer más daño que bien ya que invalidan el malestar.

Cada vez más personas buscan ayuda psicológica de forma anticipada, conscientes de que estas fechas les remueven. Y también existen quienes, año tras año, sienten rechazo hacia la Navidad. «Y sigue siendo válido, pero sería conveniente explorar qué hay detrás de ese rechazo y, si es posible, resignificarlo».

Al final, el mensaje es sencillo y profundamente humano. «No están solos. No están rotos. No hay nada malo en no vivir una Navidad de postal». Porque sí, las fiestas están llenas de luces, pero eso no significa que iluminen a todo el mundo por igual. Quizá la verdadera autenticidad de la Navidad no esté en cumplir expectativas, sino en permitirnos vivirla —o no— desde la verdad de lo que sentimos.

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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