En un contexto de presión creciente sobre el mercado de la vivienda, con precios del alquiler al alza, una demanda sostenida de pisos en ciudades medias como Logroño y un parque de locales comerciales que se vacía por el empuje del comercio digital y los centros comerciales periféricos, la rehabilitación se ha convertido en una vía estratégica para regenerar ciudad. La dificultad de los jóvenes para emanciparse y la expansión de los pisos turísticos han intensificado el debate sobre cómo aprovechar el abundante patrimonio construido que permanece infrautilizado, desde naves industriales a viejas oficinas o bajos comerciales abandonados desde hacer años que afean centros urbanos otrora comerciales y por tanto llenos de vida. En ese escenario, voces del ámbito arquitectónico reclaman soluciones que permitan sumar vivienda sin seguir consumiendo suelo.

Logroño un 22 de noviembre de 2025.
El arquitecto madrileño Emilio Tuñón, Premio Nacional de Arquitectura en 2022, ha afirmado a EFE que aboga por «integrar la vivienda dentro de la rehabilitación y la reutilización de edificios», en concreto, naves industriales y oficinas abandonadas. Tuñón (Madrid, 1959), cofundador de Tuñón + Albornoz Arquitectos, participa en las XXIII Jornadas Internacionales de Intervención en el Patrimonio Histórico-Artístico, que reúne en Logroño a un centenar de arquitectos de España, México, Eslovenia y Noruega.

Logroño un 22 de noviembre de 2025.
Este arquitecto, también Premio Mies van der Rohe en 2007, ha indicado que «sería importantísimo que en los próximos años las naves industriales que se rehabiliten sean para construir vivienda, al igual que las oficinas abandonadas, porque es lo que se necesita en España». Construir vivienda es «el gran objetivo de la arquitectura de los próximos años, nos guste o no a los arquitectos, y les guste o no a los políticos, y si esta vivienda se puede integrar dentro de la rehabilitación y la reutilización de edificios, pues mucho mejor», ha explicado.
Ha señalado que «el futuro de la arquitectura pasa por la reutilización de los edificios, es decir, no hay que construir mucho más, aunque alguna cosa habrá que construir, como viviendas». Sin embargo, ha proseguido, «hay muchos edificios vacíos que pueden participar de esta historia de ser rehabilitados, no solo edificios históricos que tengan un valor histórico-artístico, sino edificios industriales que pueden tener menos interés, incluso edificios de los años 60».

Logroño un 22 de noviembre de 2025.
Mente abierta para rehabilitar
Ha defendido que «hay que tener una mente abierta a la hora de rehabilitar todos estos edificios», dado que «el futuro de una gran parte de la arquitectura van a ser todas estas rehabilitaciones de edificios históricos y de edificios industriales, pero también de edificios sin valor patrimonial». «Hay que hacer todas estas rehabilitaciones con una mente abierta, en el sentido de que no solo hay que hacer museos y grandes edificios», porque la mayoría de los edificios que se rehabilitan acaban siendo museos, «sino que la vivienda tiene que entrar en esta idea de rehabilitación o reutilización de los edificios existentes», ha subrayado.

Logroño un 22 de noviembre de 2025.
Este arquitecto ha concretado que «España avanzó muchísimo desde los años 80 hasta ahora en la rehabilitación de edificios patrimoniales y con valores histórico-artísticos, pero se ha avanzado menos en la rehabilitación de edificios industriales». «Se han demolido, y se sigue pensando en demoler, muchísimos edificios industriales a lo largo de toda España», ha dicho, «cuando, en realidad, todos esos edificios industriales podían ser rehabilitados con muy poco dinero para construir vivienda, un asunto que en Europa se está haciendo con más agilidad».
Ha incidido en que «el futuro pasa por la reutilización y, por lo tanto, la reforma, la transformación y la intervención en el patrimonio», ya sea histórico, artístico, industrial o sin valor en cierto sentido arquitectónico; y «la vivienda es la clave de la arquitectura de los próximos años».


