La Rioja

Víctor Grandes, tras su baja del PR+: «Si no hay alternativa a Rita y Vinea es mejor marcharse»

A menos de un mes para la celebración del congreso que situará a Rita Beltrán como máxima dirigente del Partido Riojano (PR+), el regionalismo riojano atraviesa una de sus etapas más delicadas. Lo que debía ser una renovación orgánica tras la marcha de Rubén Antoñanzas ha derivado en una crisis estructural, marcada por desconfianzas internas, dimisiones encadenadas y la sensación, compartida por distintos sectores del partido, de que el proyecto puede estar llegando a un punto crítico.

Las primeras señales de alerta surgieron hace meses, cuando varios dirigentes comenzaron a detectar la entrada en sus grupos de WhatsApp de personas vinculadas a Vinea. Entre ellos figuraba Iván Herrero, excoordinador de Vox en Calahorra —donde intentó ser candidato antes de ser sustituido por Maite Arnedo— y fundador de Vinea, formación que se presentó como regionalista bajo lemas como «ni de izquierdas ni de derechas». Su aparición en espacios internos del PR+ generó inquietud, especialmente entre quienes veían en ese movimiento un intento de influir en la futura dirección.

El malestar se intensificó cuando Ignacio Achútegui, miembro de la Comisión Permanente, empezó a expresar de forma pública sus dudas sobre la orientación del partido. Habló de una «deriva preocupante» y advirtió de que «a la ultraderecha no se le blanquea». Sus declaraciones confirmaban una tensión interna que venía acumulándose desde principios de año, especialmente en torno a la supuesta incorporación de miembros de Vinea y a la falta, según algunos afiliados, de claridad en los procedimientos internos.

La situación ha alcanzado un punto crítico con el movimiento de Fausto Cambero, afiliado desde hace 16 años, que decidió presentar su candidatura tras varias reuniones especialmente tensas. Una de ellas no fue aplazada pese a que no pudo asistir por motivos familiares. Cambero intentó intervenir telefónicamente, sin éxito debido al ambiente que describen como «muy crispado». Aunque formalizó su candidatura, presentó su baja del partido al día siguiente de que fuese aceptada.

Casi en el mismo momento, Víctor Grandes, alcalde de Viniegra de Abajo (única Alcaldía regionalista en La Rioja), también comunicó su decisión de marcharse. Grandes es claro al respecto. «Iba a seguir hasta el congreso en caso de haber otra candidatura, pero cuando no hay otra opción que Rita y Vinea he decidido marcharme, es lo mejor».  El primer edil de Viniegra de Abajo explica que «me he reafiliado para darme de baja a los pocos días», tras explicar que la dirección les solicitó a todos los afiliados repetir la afiliación por un supuesto problema con los datos internos. Incluso algunos reconocen haberlo hecho en persona en la sede del partido al no fiarse de los datos del partido.

Rubén Antoñanzas y Rita Beltrán.

Grandes continuará con su cometido de alcalde en Viniegra de Abajo como independiente: «He preguntado a mi secretario municipal y me ha dicho que esto no interfiere en nada en nada en mis labores como alcalde».

Pero las bajas no se han quedado ahí.  Los concejales regionalistas de Nájera, el edil de Estollo, y figuras históricas como Perfecto Uriel, Javier Villar (secretario de Cultura) o el propio Achútegui, también han dado un paso atrás en el partido. Este último, en su carta de renuncia, asegura que se opone a que «quienes fundaron Vox Calahorra ocupen puestos directivos en el PR+». Afirma además que, en una reunión interna, se reconoció que determinadas incorporaciones se harían «sí o sí». Achútegui y otros 17 afiliados enviaron un burofax solicitando rendición de cuentas y acceso a documentación interna, un escrito que, según él, nunca llegó a la Comisión de Garantías. «No le dieron a Fausto ni el listado de los afiliados para poder recabar los avales».

El PR+, que hasta hace unos días contaba con alrededor de 80 afiliados, afronta su Congreso en un contexto de mínimos orgánicos y con una candidata  que se presentará sin rival. Para el sector crítico, esa ausencia de alternativa confirma la fractura interna y alimenta el temor de que el partido abandone su identidad histórica o incluso que termine por desaparecer.

Lo ocurrido en los últimos meses encaja en una secuencia más amplia: la entrada de perfiles ajenos al regionalismo tradicional, las dudas sobre los procedimientos orgánicos y las renuncias de militantes con larga trayectoria. A todo ello se suman reuniones tensas, reproches internos, peticiones formales de aclaraciones y un ambiente que ha ido erosionando al partido.

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