Logroño estrena más de 33 kilómetros de caminos ciclopeatonales, que el Ayuntamiento ha habilitado entre los barrios de El Cortijo, Valdegastea y El Cubo, y que suponen «nuevos recursos para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y de impulso al patrimonio natural e histórico» de la localidad y su entorno.
Así lo ha explicado este miércoles el alcalde, Conrado Escobar, en la inauguración de la obra de mejora de esta red de caminos ciclables y peatonales entre estos tres barrios, que ha supuesto una inversión de 405.946 euros, acometidos en colaboración con el Ministerio de Industria y Turismo y que han contado con Fondos Europeos Next Generation.
El alcalde ha puesto en valor este proyecto, que «otorga visibilidad y relevancia a unos magníficos valores naturales, históricos y culturales». También ha destacado que, «con su adecuación y señalización», se mejora el deporte, la vida sana, y un turismo sostenible, a la vez que se facilita la conexión del núcleo urbano de Logroño con este «rico entorno natural que la rodea».
Escobar ha dicho estar convencido de que «esta red de caminos permitirá que muchos logroñeses y visitantes puedan disfrutar de la riqueza natural y de la variedad de paisajes que alberga esta zona». La actuación municipal ha consistido en la consolidación, adecuación y señalización de varios itinerarios que comunican los tres barrios.

De forma complementaria, se ha recuperado también algún tramo de camino en desuso y se han pavimentado tramos con pendientes pronunciadas o con cárcavas por escorrentías. Por último, a través del proyecto, se han adecuado varios espacios estanciales en zonas que albergan puntos singulares de interés arquitectónico, cultural, paisajístico y medioambiental.
La intervención ha incluido obra civil, fundamentalmente en lo que respecta a la adecuación de caminos, y se ha completado con labores de mejora de la señalización y de recuperación medioambiental.

También se han establecido una serie de caminos secundarios que permiten la conexión entre estas vías principales, en su mayor parte de menos de 500 metros, pero que en total suman más de 3 kilómetros añadidos.
El otro gran apartado de intervenciones que incluye el proyecto es la adecuación de nueve zonas estanciales y tres miradores en diferentes puntos de la red, con los que se ha buscado aportar valor añadido a elementos patrimoniales singulares.


