Las excavaciones arqueológicas que se desarrollan en entorno de los edificios de Comandancia de Logroño, dentro del ‘Proyecto 1521’, rastrearán los restos de la fortificación construida a primeros del siglo XIX, con motivo de la primera guerra carlista.

El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, acompañado por el concejal de Urbanismo, Íñigo López-Araquistáin, han visitado este miércoles la zona en la que se desarrollan estos trabajos junto al arqueólogo municipal Juan Manuel Tudanca.
Estas obras, que incluyen la retirada de firme y la excavación mecánica en el aparcamiento de la plaza Ángel Bayo, comenzaron este lunes y se prolongarán durante unos dos meses.
Las plazas de estacionamiento regulado de zona verde para residentes que se han eliminado mientras se ejecutan las excavaciones arqueológicas se han trasladado de forma provisional al actual espacio de aparcamiento libre de la calle Intendencia, ha indicado López-Araquistáin. Esta actuación probablemente sea la mayor intervención en regeneración urbana de la ciudad desde el proyecto del soterramiento del ferrocarril, ha apuntado.
El concejal de Urbanismo ha pedido disculpas a los vecinos por las molestias que puedan causar estas obras al eliminarse este aparcamiento, donde se ha mantenido el servicio de taxis y las paradas de autobús.

A primeros de 2026, provisionalmente se volverá a reponer este espacio como aparcamiento de zona verde y en 2027 se licitarán las obras de un aparcamiento subterráneo para liberar el espacio en superficie para el peatón y el visitante.
«Una asignatura pendiente» en Logroño
El alcalde logroñés ha subrayado que el ‘Proyecto 1521’ va a suponer una importante transformación del entorno del Revellín y Valbuena, porque se creará un nuevo espacio para el centro de Logroño, que conectará con la zona del río Ebro. Ha resaltado que esta actuación es «una asignatura pendiente» en Logroño, pero es un proyecto de ciudad que transcenderá a esta legislatura, por lo que ha pedido al resto de grupos políticos su cooperación, para que continúe su ejecución «gobierne quien gobierne».
Escobar ha indicado que este espacio cuenta con elementos muy poderosos, arquitectónica y patrimonialmente, por lo que la ciudad merecía incorporar una zona que conecte con los itinerarios más turísticos y emotivos de la ciudad, como Portales y la calle Laurel.
A esta intervención se sumarán, tras un acuerdo con el Ayuntamiento, los dos palacetes de la Comandancia, que actualmente pertenecen al Ministerio de Defensa, y se integrarán con otros espacios del microcosmos cultural local, como el centro Ibercaja o La Gota de Leche. «El punto de arranque es respetar nuestro pasado para seguir construyendo el mejor de los futuros en la ciudad de Logroño, por lo que hay que ser respetuosos con esta excavación», ha reflexionado.
Restos bien conservados
Tudanca ha indicado que estas obras buscan los restos de la fortificación que, en el contexto de la primera guerra carlista, se construyó la ciudad de Logroño para toda la guarnición militar que estaba acantonada en esa época. Así, se construyó un segundo recinto fortificado alrededor de la de la ciudad pero la muralla apenas se conservó 30 años, ya que se demolió cuando finalizó la guerra.

La llegada del ferrocarril, la creación de una morfología distinta de ciudad y su implementación con el territorio exigió la demolición de las murallas de la antigua de la antigua fortificación, ha explicado.
Todos estos terrenos pasaron a ser de jurisdicción militar, de manera que el crecimiento futuro de la ciudad saltó todo espacio, por lo que los restos arqueológicos que se localizan entre el parque del Ebro y la actual fuente de Murrieta tienen una particularidad y singularidad «nada frecuente», porque se han conservado intactos.
Tras los trabajos arqueológicos, que ya han permitido identificar la ubicación de un foso, se podrán tomar las mejores decisiones para el diseño urbanístico de la zona y la construcción del nuevo aparcamiento subterráneo.


