La Rioja

El invierno reduce los efectivos contra incendios en La Rioja

El invierno reduce el personal contra incendios en La Rioja

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Terminada la época de alto riesgo de incendios forestales, La Rioja ha reducido su operativo, aunque mantiene una estructura de prevención activa durante todo el año. El dispositivo de verano, que alcanza su máximo despliegue entre junio y septiembre, moviliza a 300 personas entre bomberos forestales, agentes, técnicos, pilotos, mecánicos, vigilantes, conductores y personal de apoyo. Con la llegada del otoño, ese número desciende a algo más de 230 efectivos, un recorte que refleja el fin de la vigilancia intensiva, pero también la apuesta por mantener una red básica permanente para actuar ante cualquier conato.

Fuera del periodo de máximo riesgo —una vez pasado el verano—, el dispositivo se reduce pero no desaparece. En esta nueva fase, los 17 retenes de bomberos forestales se mantienen operativos, pero con una dotación menor: 121 personas frente a las más de 140 en verano.

También se mantiene la estructura técnica, aunque con ligeros ajustes: 20 técnicos frente a los 21 de los meses de mayor actividad, y 7 autobombas con sus correspondientes conductores, en lugar de las 8 unidades estivales. El helicóptero continúa activo, pero con un equipo reducido a cinco personas —un técnico, un capataz y tres operarios—, enfocado más en la vigilancia y en las intervenciones puntuales que en la extinción directa. Además, se conserva un técnico responsable de la red de comunicaciones, esencial para mantener la coordinación entre los distintos servicios.

En conjunto, el operativo de invierno mantiene alrededor del 75 por ciento del personal activo, pero con una clara orientación hacia la prevención y el mantenimiento. Los retenes siguen realizando labores de limpieza de cortafuegos, desbroces, quemas controladas y revisión de infraestructuras, preparando el terreno para la próxima campaña estival.

La Dirección General de Medio Natural y Paisaje insiste en que este modelo escalonado permite optimizar los recursos sin dejar al territorio desprotegido.

Así, La Rioja entra en la época de menor incidencia de incendios con un dispositivo más contenido, pero no inactivo. La emergencia de incendios se da por cerrada, aunque el trabajo de quienes los combaten no termina: la prevención, la vigilancia y la mejora de las infraestructuras siguen siendo las claves para que el próximo verano el fuego no encuentre terreno fácil donde prender.

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