Cultura y Sociedad

La primavera estalla en pleno noviembre en el Mercado de las Flores

Ha amanecido nublado en la capital riojana el primer día de noviembre. Y aun así, en la plaza Joaquín Elizalde de Logroño se abría paso la primavera. El ambiente olía a día soleado de mayo, aunque todos miraban al cielo suplicando que no rompiera a llover. La característica paleta de grises de los días en los que el sol no hace acto de presencia se ha visto interrumpida por una inesperada explosión de colores vivos. ¿El causante? El Mercado de las Flores, una exposición a pie de calle donde las floristerías muestran lo mejor de sus viveros y de donde es casi imposible irse con las manos vacías.

Se puede afirmar que Juan Carlos Anés lleva toda la vida entre flores. Más de tres décadas de experiencia le avalan. «Empecé porque es un oficio bonito y porque había que buscarse la vida», recuerda.

«Treinta y pico años» lleva ya montando ramos. Un proceso que ya le resulta innato y que es su parte favorita de la profesión. Sus manos colocan las flores con rapidez, con precisión, combinando los colores, cortando los tallos, envolviendo el conjunto hasta crear el ramo perfecto.

Su mejor aliada a la hora de montar ramos es su imaginación. No hay dos ramos iguales, porque, como dice Juan Carlos: «Hay gustos para todos».

«Yo improviso todo el rato», cuenta. Ahí es donde entra en juego la imaginación: «Me viene el chispazo, pumba y voy por aquí o por allá, por donde me parece. Luego depende de la flor que tengas, la combinas de una forma u otra».

No se puede decidir por una en concreto: «Mis flores favoritas son todas. No hay flor fea». Aun así, admite que siente cierta predilección por el agapantus, una flor que le «seduce».

Al contrario que Juan Carlos, Marga Ezquerro no se dedica a esto. Ni de lejos. Pero ya es su octavo año en el mercado de las flores. «Estoy aquí echando una mano a una amiga», cuenta. Es casi un ritual, cada otoño su amiga le pregunta: «¿Vas a poder venir?» Y Marga no lo duda, hasta se pide algún que otro día de vacaciones si hace falta.

«El primer año cuando me preguntaban si una planta era de interior o de exterior yo siempre respondía que de donde la quisieras poner», bromea. Con los años ha ido cogiendo experiencia y conocimientos: «Poquito a poco voy aprendiendo, voy conociendo más las plantas». Cuando no conoce una planta, «echas una foto con el móvil y preguntas: ¿Cuál es esta? Y te lo dice».

El otro día una clienta le pidió una dalia morada. Y así fue como Marga aprendió a diferencias las dalias. En caso de duda, el móvil es su mejor aliado.

Puedes preferir los tulipanes, las rosas, los crisantemos o las amapolas. O tal vez seas como Juan Carlos y prefieras el apantus. Te pueden gustar más o menos. Pero una cosa es indiscutible: pocas cosas dan tanta luz como las flores.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top