Son un pilar fundamental para el mantenimiento de las zonas rurales, especialmente las más envejecidas, pero su labor trasciende la de la venta de medicamentos. Los farmacéuticos de los pueblos acompañan a los vecinos de estos municipios y de los aledaños, hasta donde viajan para atender a los más vulnerables. También crean vínculos, porque en muchos casos el contacto es prácticamente diario. Y por si fuera poco, la atención es mucho más personal, controlando que esas medicinas se toman en su tiempo y forma.
Bien lo sabe Miguel Vergara, quien a sus 32 años gestiona como titular la farmacia de su propio pueblo, Santurde de Rioja. Ocupando este puesto, en plena Sierra de la Demanda, lleva desde abril de 2024 y, aunque los vecinos ya le conocían de antemano, agradece la cercanía con la que se trabaja y que en ningún caso genera un exceso de confianza. «Respetan la profesionalidad y es un plus el conocer a todos los vecinos», destaca.

También lleva el botiquín rural de Santurdejo, a poco más de tres kilómetros de distancia y a donde acude también a diario para dar asistencia: «Nos organizamos para coincidir a la vez el médico, el enfermero y yo en el mismo pueblo. Eso hace, además, que la gestión y el trato con el paciente sea mucho más ágil, eficaz y fácil. A veces, incluso coincidimos con la trabajadora social. Todo esto se traduce en una atención integral porque tienes más en cuenta las necesidades de la gente, al igual que ocurre en las farmacias de barrio donde el profesional conoce más a su clientela». En total, cubre a unos 260 vecinos de Santurde, mientras que en Santurdejo el número de empadronados llega al centenar, «aunque los que viven en el pueblo a diario son menos».
Como un nuevo impulso para este sector tan determinante en el desarrollo de las zonas rurales, recientemente la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno regional ha lanzado el proyecto piloto ‘Farmacia Comunitaria Rural’ siendo Santurde de Rioja uno de los siete municipios adscritos al programa. Los titulares de esta y el resto de farmacias se encargarán de la revisión de los botiquines en los hogares, la adherencia terapéutica (que viene a ser la toma correcta de los medicamentos y el seguimiento de las recomendaciones médicas), la preparación de sistemas personalizados de dosificación (SPD), el asesoramiento y educación sanitaria, así como la detección de situaciones de vulnerabilidad social.

Vergara ya ha comenzado con las formaciones para desarrollar esta iniciativa, con el fin de que todas las farmacias adheridas trabajen de manera protocolizada y con unos programas habilitados para registrar todos los servicios. Así, una vez concluya dicha formación, se pondrán en marcha los diferentes servicios. En su caso, la asistencia a domicilio ya la venía ejecutando de cara a los pedidos más pesados, como productos para la incontinencia, y que en muchos casos son difíciles de transportar por los más mayores. «Además, el nuevo servicio de revisión de botiquín nos permitirá un mayor control y acondicionamiento de la medicación, especialmente en las personas que viven solas o más vulnerables», celebra.
«Yo creo que este proyecto está bien orientado y puede aportar mucho a las farmacias rurales, pero también a los pueblos en sí a la hora de fijar población. Además de que supone un apoyo económico para las farmacias rurales en las que la gestión económica es más complicada porque hay menos público y toca controlar de otra forma lo que se compra», opina el joven farmacéutico.


