Agricultura

La merma de oliva augura un encarecimiento del aceite

El escenario que se ha vivido este año en la vendimia puede extrapolarse a la cosecha de la oliva que se inaugurará en los próximos días a nivel general: poca producción, pero buena calidad. Las primeras aceitunas de La Rioja, sin embargo, ya se han recogido, cruzando así la línea de salida con esos frutos que irán a parar a los aceites verdes. Fue el pasado 9 de octubre cuando la Almazara Riojana, en Aldeanueva de Ebro, empezó a meter su arbequina temprana, prácticamente dos semanas antes que la campaña de 2024. Y es que la merma de cosecha provoca que el fruto envere antes.

«Para este tipo de aceites hay que meter la oliva muy verde, por lo que si hubiéramos retrasado la recogida podríamos haber encontrado en los árboles aceitunas más variadas, unas más verdes y otras más negras, lo cual no se queremos», apunta Janire, responsable de Oleoturismo en esta almazara. El año pasado recepcionaron unos 20.000 kilos de esta oliva (del total de 1,8 millones kilos cosechados), llegando a elaborar unos 4.200 litros de aceite.

Será a partir del 3 de noviembre cuando abran la campaña normal y con las previsiones de una escasa cosecha a consecuencia de esas lluvias de primavera y de las altas temperaturas en el momento de floración que han afectado a la fecundación. En lo que respecta a los rendimientos, «no se espera que sean elevados puesto que la oliva no se va a recoger tarde, que es cuando más rendimiento graso hay, pero si alargas la cosecha te arriesgas a que el fruto madure y el árbol lo acabo tirando, o bien que hiele y que esa oliva ya no tenga la calidad que se espera para elaborar un virgen extra».

Janire incide en que la bajada en la producción no determina la calidad: «Cuando la cosecha es abundante, el rendimiento es menor y se necesita más oliva para sacar la misma cantidad de aceite, pero eso no implica que vaya a haber menos calidad. La calidad depende del fruto y del cuidado de los árboles y en esta almazara siempre ensalzamos que el mismo que cultiva los olivos es quien elabora el aceite porque trabajamos mayormente con árboles propios. La calidad, por tanto, ya parte del campo. Además, nosotros acortamos mucho el tiempo entre que se recoge la aceituna y esta llega a la almazara y siempre molemos en continuo, con las máquinas funcionando las 24 horas hasta que acaba la campaña, lo que hace que la oliva no se estanque, gane acidez y pierda calidad.

Esta pérdida de cosecha, apunta la responsable de Oleoturismo en la Almazara Riojana, es algo generalizado en el territorio nacional, incluida Andalucía, donde las previsiones de producción siguen a la baja ante la falta de precipitaciones situándose en las 498.000 toneladas de aceituna de mesa, un 7 por ciento menos que en 2024: «Si el principal productor del país va a coger menos cosecha, teniendo en cuenta también que ahí dependen más de las climatología porque son mayormente plantaciones en secano, el resto de zonas productoras no podemos abastecer al mercado, porque además también tienen poco. Esto va a repercutir en un encarecimiento del precio del aceite, que ya se está viendo». En su caso, esta almazara está comercializando su litro de aceite entre 6 y 7 euros, mientras que el ecológico está un euro por encima y en el caso de los aceites tempranos estos salen a 15 euros el litro.

Sensaciones que coinciden con las de Manolo Catalán, de la Almazara Ecológica de La Rioja: «Si falla Andalucía, eso se va a notar en la oferta de producto y, por ende, los precios van a subir. Es pronto para hablar de ello porque todavía desconocemos los rendimientos que van a salir, pero se espera que la demanda de aceite se mantenga o incluso se incremente, por lo que el encarecimiento se va a producir de manera natural».

En su caso, la bajada de cosecha se presenta de manera irregular en función del olivar. «En las dos últimas campañas se dieron las condiciones idóneas para una buena floración y tuvimos muy buenas producciones, casi récord, pero este año estamos viendo un poco de todo. Hay fincas en intensivo que tienen media cosecha larga, mientras que el superintensivo que está entrando en producción tiene buena cosecha. Pero el general ha sido un año complicado porque la floración no ha sido muy buena y a ello se ha juntado el repilo de invierno con el de primavera, un hongo interno que provoca la caída de la hoja y, por tanto, la merma de producción. Además, con las abundantes lluvias no se pudo tratar entrar a tiempo a las fincas para hacer tratamientos preventivos», define.

Su calendario de campaña también fija en el próximo 3 de noviembre la fecha de comienzo. Mientras tanto continúan con el seguimiento de rendimientos grasos, obteniendo unos datos «aceptables» que rondan el 18 y 19 por ciento de rendimiento graso industrial. «Al trabajar con la variedad arbequina, como mucho podremos legar al 20 por ciento, si bien a lo largo de las próximas semanas ese aceite que hay en la oliva va a ser el mismo.  Al final si la oliva se va desecando, va perdiendo peso pero la cantidad de aceite se mantiene, por lo que los rendimientos suben. Por otro lado, al perfil sensorial del aceite todavía le queda un poco todavía», añade Catalán.

Desde el Consejo Regulador de la DOP Aceite de La Rioja, la técnico Lorena Marín ya recalcó que la tendencia general que se espera para el conjunto de la denominación es la de poca producción: «Ya veremos cómo se comportan los rendimientos grasos este año, aunque confiamos en que este año sean mayores que los del año pasado, que fueron muy bajos». Hay que recordar que la media se quedó en el 15 por ciento como consecuencia de las lluvias de los meses previos a la recolección, que provocaron un engorde del fruto y, por tanto, dificultaron que la oliva pudiera generar aceite.

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