Sucesos

La víctima del crimen de Los Lirios tenía una profunda herida de cuchillo en el cuello

La mujer que fue hallada muerta en octubre de 2020 en su domicilio de Logroño presentaba una herida muy profunda de degüello y otras dos superficiales en el cuello; además de una en el tórax y cuatro en el abdomen, la mayoría de ellas compatibles con el cuchillo que apareció junto a ella.

Así lo han defendido este lunes los peritos que han declarado en el juicio con tribunal popular que se celebra en la Audiencia Provincial de La Rioja, en el que el fiscal y la acusación particular piden 22 años de cárcel para el marido de la víctima como presunto autor de un delito de asesinato, y su defensa, su absolución.

De acuerdo con la analítica realizada en el Servicio de Criminalística del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, las heridas superficiales del cuello, generalmente, se deben a tentativas, lo que indica que hubo dos intentos y, después, el definitivo, en el degüello, han indicado los peritos.

En la herida principal en el cuello, han añadido, se observa también que hubo muchos ángulos, lo que significa que se hizo en varios tiempos.

Han recalcado que este tipo de escenarios en los que hay tentativas, es más frecuente en suicidios, pero no se descarta que puedan aparecer también en casos de homicidio, por lo que han insistido en que no pueden decantarse entre uno u otro.

En relación a la herida más profunda del cuello, realizada en el lado izquierdo, han detallado que lo más probable es que viniera de atrás hacia delante, si bien las del tórax y el abdomen se produjeron de frente.

El sentido de realización de este corte profundo, han precisado, va de posterior a medial -de atrás hacia adelante-, lo que indica que es el movimiento de una persona diestra que ataca por detrás.
También han subrayado que hay otras heridas en el cuerpo en esta investigación.

Respecto al cuchillo analizado, han explicado que tenía un ancho de hoja de, al menos, 16 milímetros; y han recalcado que no pueden precisar la profundidad de la herida, que es algo que indicará el forense que le practicó la autopsia.

Se estima, sin que sean valores exactos, que la víctima, de 56 años, llevaba muerta entre 18 y 22 horas antes de que el forense tomara la muestra hacia las 23:00 horas del 13 de octubre de 2020.

Por otra parte, otros peritos que han testificado han detallado también que no se encontraron similitudes ente las fibras que componen las prendas de la víctima -camiseta y pantalón del pijama- y las recogidas en las uñas de la misma.

En el informe morfológico de pelos, otros peritos han explicado que algunos tenían una alta contaminación externa, probablemente, de restos de sangre; y otros expertos han señalado que en el cuerpo de la víctima no había restos de alcohol, drogas o medicamentos.

Han recalcado que este tipo de escenarios, en los que hay tentativas, es más frecuente en suicidios, pero no se descarta que puedan aparecer también en casos de homicidio.

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