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Miguel Ángel Velasco: «Empezamos a ver mucha luz al final del túnel»

FOTO: Javito_yo

La llegada de Dicorpebal al patrocinio del BM Logroño-La Rioja por las próximas dos temporadas, comenzó el pasado 9 de octubre con una noticia que da estabilidad al proyecto: la renovación del técnico Miguel Ángel Velasco para la temporada que viene (2026/27).

El vallisoletano afrontará así su novena temporada al frente del equipo, convencido de que el nuevo ciclo que se abre en el club devuelve la ilusión a todos los niveles. Tras años de estabilidad, de dificultades económicas y de cambios incompletos en la directiva, el técnico castellano reafirma su compromiso con un proyecto que considera ya parte esencial de su vida. A sus 42 años, la mitad de ellos los ha vivido en Logroño. El Palacio de los Deportes, sin duda, es su casa.

-Una temporada más. ¿Cómo afronta este siguiente nuevo ciclo?

-Se ha anunciado ahora, pero renové hace tiempo. Lo hice cuando iba a haber un cambio de presidencia y hablé con quien se suponía que iba a ser el nuevo presidente, aunque luego no pudo ser. Aun así, parece que todo se ha dado la vuelta: hemos encontrado un patrocinador principal después de tantos años y empezamos la liga con ilusión. Aunque hemos perdido dos partidos fuera de casa, veo a todo el mundo mucho más ilusionado que otros años. Parece que todo se ha dado la vuelta y que vemos mucha luz al final del túnel.

-¿Ha sido la renovación que más le ha costado decidir?

-No. Cuando estás a gusto en un sitio es fácil. Pero sí ha habido momentos en los que te lo piensas un poco más, por aquello de que nos estamos estancando, que parece que no tiramos para arriba… y te preguntas si no será el momento de salir. Pero al final todo ha cambiado, y ahora lo veo todo diferente.

FOTO: Juanjo Acobi (BM Logroño-La Rioja)

-¿Qué le ha impulsado a seguir apostando por Logroño?

-Siempre he estado a gusto en Logroño. Mis hijos son riojanos, estamos muy a gusto aquí. Aunque hemos pasado épocas complicadas y momentos en los que el club parecía no crecer, siempre hemos apostado por quedarnos. Es cierto que ha habido etapas en las que hemos ido hacia abajo en cuanto a socios y demás, pero aquí seguimos.

-Desde fuera muchos destacan que «Logroño tiene algo que no tiene el resto», y le mencionan a usted como factor diferencia clave. ¿Le llegan estas comparaciones?

-Sí, algo me llega. Al final, esto es deporte y siempre puede haber ofertas o intereses, pero siempre hemos optado por apostar por esto. Y bueno, los que dicen eso, si lo dicen ellos, será por algo.

-¿El patrocinio de Dicorpebal marca realmente un punto de inflexión?

-Sí, es una grandísima noticia. Hay que agradecer a Olga y Sandra, las responsables de la empresa, que hayan apostado por el balonmano y por este club. Solo eso ya te hace ver las cosas con otra visión, tanto dentro como fuera del vestuario, y también desde la afición.

-¿Le presentaron objetivos concretos cuando renovó?

-La persona con la que hablé ya no está, y eso lo complica un poco. Pero todos tenemos los pies en el suelo: sabemos lo que hay. A nivel económico y de plantilla no estamos entre los equipos de arriba ni por asomo. No conozco todos los presupuestos, pero estamos en el pelotón de media tabla hacia abajo. Y no solo este año, lleva siendo así un tiempo. Cada temporada salir adelante cuesta más y eso añade presión, porque parece que siempre tienes que estar arriba.

-Aun así, el club mantiene una estabilidad poco común.

-Sí, siempre digo que uno de los éxitos de este club es que, en 21 años de vida, solo ha tenido tres entrenadores. Eso es una pasada. Esa continuidad no es fácil. Si en lugar de tres hubieran sido diez, probablemente no se habría clasificado para Europa 13 ó 14 temporadas ni habría logrado lo que ha conseguido. Es mérito de los que están arriba, de esas decisiones de dejar trabajar incluso cuando las cosas no van bien.

-¿Esa confianza le ha ayudado a crecer como entrenador?

-Mucho. La temporada pasada, por ejemplo, empezamos mal. En otro sitio igual hubieran pensado en cambiar. Aquí ni se lo plantean. Y luego llega la segunda vuelta, haces una segunda vuelta espectacular y te quedas a dos goles de meterte en Europa. Trabajar así es mucho más fácil.

-Va a cumplir nueve temporadas como técnico, y cuatro más como segundo, y varias más como jugador. ¿Qué ha cambiado en usted?

-La experiencia influye muchísimo. Haber estado cuatro años con Jota de segundo, y toda la vida con él, con Pastor, con Raúl, con Chema… y ahora con la selección también con Chema, es un aprendizaje continuo. He aprendido de los mejores. La gestión de los partidos, de los vestuarios, de los momentos difíciles… todo eso cambia. Cuando tienes momentos duros, si mantienes la calma, y transmites tranquilidad sirve para solventar los problemas. Los jugadores lo notan.

EFE/Raquel Manzanares

-¿Qué consejo le daría al Velasco que se sentaba por primera vez en el banquillo hace ocho años?

-Que aunque pierdas tres partidos seguidos, al día siguiente el sol vuelve a salir. Que creyendo en tu trabajo y trabajando cada día, las cosas salen. Que no hay por qué estar amargado ni amargar a los que tienes alrededor. Al final esto es un deporte: unas veces se gana, otras se pierde.

-¿Tan mal se relaciona con la derrota?

-Ahora muy bien. Antes no tanto. Antes me costaba dormir cuando perdía, ahora ya no. Claro que le das vueltas, pero no tiene nada que ver. Cuando estás más tranquilo, puedes reflexionar mejor y ver lo que estás haciendo mal.

-Si repasa su trayectoria, ¿cuál ha sido su mejor momento en el club?

-Diría dos. El año del COVID, cuando estábamos jugando muy bien y podíamos haber sido segundos tranquilamente, y el primer año como entrenador, cuando nos jugamos el segundo puesto con el Bidasoa. También recuerdo otro: cuando se marcharon Dutra, Mamadou y otros, parecía que el equipo no tiraba y acabamos haciendo una segunda vuelta espectacular con chavales. Para mí ese año tuvo más mérito que muchos otros.

-¿Y el peor?

-Hace dos o tres temporadas, cuando empezamos muy mal la primera vuelta. Hubo un momento, en un partido contra Huesca, que pensé: «Si no ganamos hoy, no sé si voy a ser capaz de sacar esto adelante». Esa fue la peor etapa. Pero la superamos.

-¿Qué le pide a este nuevo proyecto?

-Estabilidad. Que no tengamos que cambiar medio equipo cada año, que podamos retener a la gente uno o dos años más, mezclar talento y ser competitivos toda la temporada. Ojalá el patrocinador principal nos ayude a estabilizarnos y a crecer poco a poco. Pero hay que tener claro que esto ya no es como hace 12 ó 14 años: tenemos prácticamente la mitad de presupuesto. El nivel de exigencia es el mismo, pero los recursos no. Aun así, seguimos ahí arriba.

-Más allá del club, ¿qué necesita la Liga ASOBAL para crecer?

-Se está intentando darle otro impulso, pero hay cosas que mejorar. Por ejemplo, la televisión: creo que es mejor dar dos o tres partidos bien hechos, con comentaristas a pie de pista, que todos en cualquier horario. Estamos poniendo trabas al aficionado. Si no sabes si tu equipo juega un viernes, un sábado o un domingo, es difícil hacerse socio. Y no puede ser que la liga sea profesional y el arbitraje no lo sea. Hay que darle una vuelta. No es fácil, pero al menos se están intentando hacer cosas diferentes.

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