La Rioja

Óscar Puente vuelve a dejar a La Rioja en el vagón de cola

Foto: Javier Lizón (EFE)

El contraste es evidente: mientras el ministro de Transportes, Óscar Puente, saca pecho en redes del compromiso cumplido con Navarra y Aragón —que desde el 29 de septiembre tienen nuevos servicios de Media Distancia entre Pamplona y Zaragoza, con trenes semidirectos más rápidos y cómodos—, en La Rioja las promesas siguen sin materializarse (y así se lo han recordado muchos tuiteros). Ni los esperados Alaris, que debían sustituir al ‘tren Chispita’, han llegado todavía, a pesar de los anuncios de inicios de 2025 y la fecha revisada de abril de este año. Tampoco hay compromiso explícito para que se aumenten las conexiones entre Logroño y Madrid o, al menos, que se reduzcan esas tres horas de viaje que permitan hacer competitiva la salida y la llegada a La Rioja, tal y como solicita repetidamente el Gobierno de La Rioja. La comunidad se queda, y ya van meses de retraso, sin las mejoras comprometidas y con la amarga sensación de ir a la zaga de sus territorios vecinos.

En Navarra, los nuevos horarios cubrirán franjas hasta ahora desatendidas, recortarán hasta 20 minutos en el viaje Pamplona-Zaragoza y facilitarán conexiones en primera hora con Madrid, Barcelona o Andalucía. Además, Renfe reforzará la capacidad en jornadas de alta demanda, empleando trenes de la serie 449, más cómodos, accesibles para personas con movilidad reducida y con mejores prestaciones a bordo. Estas novedades buscan responder al malestar que venían expresando los usuarios navarros, cansados de viajar en trenes diseñados para cercanías en trayectos de más de dos horas, con falta de espacio, incomodidad e incluso pasajeros obligados a viajar de pie. Vamos… como en La Rioja

En cambio, en esta comunidad las quejas se siguen acumulando porque los compromisos siguen sin llegar. La supresión de cuatro frecuencias de fin de semana en la ruta Logroño-Madrid por Calahorra encendió aún más el malestar a pesar de la llegada de una conexión por Miranda de Ebro.

Mientras el Gobierno regional insiste en la necesidad imperiosa de que existan nuevas conexiones que consigan llegar a la capital en menos de tres horas para competir en igualdad de condiciones con las comunidades vecinas tanto para los estudiantes y para los empresarios que necesitan hacer negocios en Madrid como para los turistas que quieren llegar a disfrutar de la región, el Ministerio asegura que la limitación está en la «escasez de material rodante disponible», lo que impide lanzar, por ahora, un servicio que una Logroño y Madrid en menos de tres horas por La Rioja Baja. La consecuencia es que los riojanos deben seguir viajando en convoyes concebidos para cercanías y que no ofrecen la comodidad mínima esperable en un trayecto interregional ni la velocidad necesaria para acortar los tiempos.

La esperanza sigue puesta en los Alaris, capaces de alcanzar los 200 kilómetros por horas. Durante meses lleva Renfe con su modernización para ofrecer mayor confort: una única clase, más asientos, enchufes, pantallas informativas, iluminación LED, espacios para bicicletas y máquinas expendedoras. Sin embargo, el proceso de homologación en Zaragoza continúa sin fecha clara para su conclusión. El compromiso era que llegaran en abril pero cinco meses después nada se sabe de ellos.

El propio Puente reconoció en el Congreso que los retrasos «también le desesperaban», justificándolos en los cambios introducidos durante la modernización. A día de hoy, las palabras no se han traducido en hechos, y los viajeros riojanos siguen subidos en trenes de otra época mientras ven cómo sus vecinos navarros y aragoneses disfrutan de mejoras evidentes.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top