San Mateo

Ana, en el corazón de la fiesta

Hace solo seis años decidió sumarse a la Peña La Unión, porque sobran los motivos para ponerle alegría a la vida

A Ana se le humedecen los ojos recordando el golpe que le dio la vida hace seis años. «Falleció mi marido de un cáncer y…» se emociona, porque sin verbalizarlo parece querer decir que se sintió muy sola de repente. Corría 2019 y tuvo que aprender a sobrellevar su nueva situación. «Ahora estoy en la mejor peña de Logroño». Lo dice con una amplia sonrisa. De esas que se recuerdan.

Reúne a sus compañeros de fiesta, para hacerse unas fotos todos juntos. Quizás no haya sido la primera peñista de La Unión, pero ahora es una de las más voluntariosas, siempre al pie del cañón. «Damos caparrones en este martes de San Mateo, y eso lleva su tiempo», apunta.

«Me decidí a formar parte de una peña para estar con la gente, para sentirte acompañada», Ana vive las fiestas desde la alegría, pero también desde una sensación de gratitud por haber encontrado un lugar en el que poder tener un sentido de pertenencia íntimo, casi familiar, para estar en la calle, al aire libre, viviendo el ambiente, celebrando las fiestas de su ciudad.

«Cuesta, pero de eso ya ha pasado tiempo. No fue fácil, porque encima llegó la pandemia, pero ahora aquí estamos, disfrutando con toda esta gente».

Hay peñista pata negra, de raigambre familiar. De esos que llevan toda la vida saliendo con la blusa. Es una cuestión familiar, una herencia más, una forma de entender la vida cuando llegan las fiestas patronales. Y luego están las razones de Ana, como una forma de rodearse de gente contenta. Y así sentirse en familia, una que se elige para estar en la calle, activa, participando y forma parte de algo que siente como propio.

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