Hace apenas dos décadas, en pueblos como Alcanadre, la cultura se vivía en familia: cine los domingos, charlas infinitas sobre actores y películas que quedaban grabadas en la memoria. En la casa de los Salanueva, ese amor por el cine siempre estuvo presente, pero lo que era una simple pasión acabó convirtiéndose en destino para Claudia, la joven riojana que hoy se abre paso en la interpretación y que acaba de estrenarse en la cuarta temporada de la serie ‘La Caza. Irati’, un thriller que acaba de estrenar Movistar y que seguró volverá a enganchar a miles de espectadores con su atmósfera inquietante y su elenco de lujo encabezado por Megan Montaner, Félix Gómez y Silvia Alonso.
El camino de Claudia no ha sido improvisado. Aunque de niña ya sentía esa chispa que le hacía soñar con ponerse en la piel de otros, la decisión definitiva llegó gracias a un regalo inesperado: su tía la inscribió en un campamento de interpretación en Logroño. Fue allí, rodeada de jóvenes con las mismas inquietudes, donde entendió con claridad que quería ser actriz. Ese campamento no solo le descubrió una vocación; le abrió una puerta. «Aquel verano fue como un empujón definitivo», reconoce.
Claudia siempre había admirado a la escuela de interpretación de Corazza, a la que veía casi como un sueño lejano desde su Alcanadre natal. Finalmente, lo consiguió: entró en contacto con profesores a los que había idealizado desde pequeña, y a partir de ahí empezó la carrera de fondo que supone ser actriz en España. La joven ha aprendido rápido que el talento debe acompañarse de «constancia, disciplina y, sobre todo, paciencia».
«En esta profesión hay que tener tolerancia al ‘no’. Por cada casting que sale bien, hay muchos que no. Al principio me lo tomaba como algo personal, pensaba que no valía para esto. Luego entendí que muchas veces son factores que no controlas. Aprendí a ver cada prueba como una clase más, un entrenamiento que me hace crecer», cuenta con naturalidad.
Con esa filosofía llegó a Madrid hace algo más de dos años. El cambio, admite, fue “abismal”: de la calma de Alcanadre y Logroño al bullicio constante de la capital. Sin embargo, siempre guarda un as bajo la manga: «Tengo la suerte de tener un pueblo al que volver, un lugar donde me siento parte de una comunidad. Eso me da equilibrio».
Su gran oportunidad ha llegado antes de lo esperado. Tras varios castings, Claudia fue seleccionada para interpretar a Izora, un personaje clave en La Caza. Irati. Izora es una adolescente marcada por la ausencia de una figura paterna, hija de una madre soltera, que busca desesperadamente sentirse parte de algo en su pequeño pueblo. Esa necesidad de pertenencia la lleva a tomar decisiones discutibles, a veces equivocadas, pero siempre humanas. «Me interesa mucho ese viaje de Izora: cómo sus carencias la empujan a hacer cosas que quizá no son las más correctas. Yo misma he sentido alguna vez esa necesidad de encajar, y por eso me identifico con ella», explica Claudia.
El estreno no ha pasado desapercibido en su tierra. En Alcanadre, la noticia se ha recibido con orgullo y emoción. La actriz confiesa que temía cierta vergüenza al exponerse, pero se ha encontrado con todo lo contrario: «Me han apoyado muchísimo, con un cariño enorme. Es un trabajo muy expuesto y me daba respeto que me vieran, pero ha sido una alegría compartida».
Ahora, con el estreno en marcha y la buena acogida de su personaje, Claudia sigue compaginando los castings con sus estudios en la prestigiosa escuela, donde este octubre comienza tercero. El futuro, como ella misma dice, es incierto, pero también apasionante: «Lo más duro es no saber cuándo llegará el próximo trabajo, pero al mismo tiempo eso te mantiene con ilusión por lo que puede estar a punto de suceder».
De momento, el presente ya habla por sí mismo. Claudia Salanueva se ha colado en la pequeña pantalla por todo lo alto. Y aunque aún queda camino por recorrer, una cosa está clara: acaba de dar su primer gran salto.


