La Rioja no ha escapado a la ola de incendios que ha asolado España y Europa este verano. La semana del 12 al 17 de agosto fue la más dura, cuando la ola de calor motivó que se llegaran a registrar hasta nueve incendios en la comunidad autónoma, siete de ellos de firma simultánea. Por ello, David San Martín, geógrafo, ha elaborado un mapa de riesgo de incendios forestales en La Rioja. «Este estudio tiene como objetivo identificar las zonas de mayor amenaza y ofrecer una herramienta que permita orientar tanto la prevención como la respuesta ante posibles incendios forestales», indica.
La Rioja Baja es la zona con mayor riesgo de incendio forestal, según su estudio, debido a la combinación de factores que aumentan las probabilidades. Los componentes principales se dividen en dos: peligrosidad y vulnerabilidad. «La peligrosidad es el daño que puede provocar el fuego a un territorio teniendo en cuenta ciertos aspectos; la vulnerabilidad se trata de la susceptibilidad de ciertas variables al daño, en este caso al fuego», explica el geógrafo.
En el caso de la peligrosidad, se tienen en cuenta los siguientes puntos: condiciones climáticas de temperaturas y precipitaciones, la pendiente y orientación del terreno y el estado de salud de la vegetación. La vulnerabilidad está marcada por la densidad de población y proximidad de los núcleos urbanos a las áreas forestales, las infraestructuras disponibles para la evacuación y acceso de los equipos de emergencia y el valor ecológico de los espacios naturales.

Para poder llevar a cabo este estudio, cada componente y sus diferentes indicadores han sido ponderados en función de la influencia que tiene en caso de un incendio. «En el caso del estado de salud de la vegetación, se han utilizado los índices NDVI (índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) y NDSM (Modelo Digital de Superficie Normalizado)».
«El NDVI, se obtiene a partir de imágenes satélite y permite diferenciar zonas de vegetación densa y activa y otras con vegetación seca; el NDSM representa la altura de los elementos que hay sobre el terreno como árboles, matorrales o edificios, en este caso se usa para determinar la altura de la vegetación y cómo puede favorecer la propagación de un fuego», concreta San Martín.
Ante todo, el geógrafo recalca que «este mapa constituye una estimación aproximada del riesgo». Pero no se queda ahí la cosa, también ha creado un visor. «Es como una aplicación, tú puedes interactuar entre las capas tanto de riesgo, vulnerabilidad y peligrosidad para compararlas. Puedes hacer zoom sobre tu pueblo o sobre tu parcela, lo que te interese».
En el visor se pueden distinguir distintas capas: localidades, vías de comunicación, riesgo de incendio forestal, vulnerabilidad y peligrosidad. En función de lo que se quiera saber, se selecciona una capa u otra. Las localidades vienen marcadas en gris, las vías de comunicación son líneas negras a lo largo del mapa, el riesgo de incendio forestal, la vulnerabilidad y la peligrosidad se miden a través de una escala de colores, y en todos los casos se cuenta con la leyenda en el propio visor.
«Hay muchas variables que influyen en los incendios forestales, y sería imposible recogerlas todas en un único modelo; por ello, esto no es una predicción exacta, sino una aproximación útil para resaltar patrones de riesgo y estimular tanto la prevención como la concienciación social», David San Martín insiste en la idea de que su estudio no demuestra que algo vaya a pasar, sino que existe riesgo de que suceda.


