Calahorra está de fiesta. Por delante, siete intensos días para entregarse a la celebración y superar el síndrome posvacacional a ritmo de charanga. El disparo del chupinazo desde el ayuntamiento -tras anudarle el pañuelo a la estatua de Quintiliano- ha marcado el inicio a un intenso programa de actos para honrar a San Emeterio y San Celedonio, patrones de la ciudad.
Más allá de los polémicos cánticos en los prolegómenos del chupinazo, la localidad ha estallado en alegría, dejando imágenes como estas.






















