El Rioja

Entre tintas y blancas, entre vendimias y maduraciones

Rioja Oriental avanza con la vendimia de las primeras tintas mientras que el resto de zonas atiende a la evolución de sus uvas

Apenas una semana y media después de que entraran en bodega las primeras uvas blancas de la DOCa Rioja, las tijeras, los remolques y las propias manos de los viticultores ya se han teñido de un color rojizo fruto de los pigmentos de las pieles de las uvas tintas. El mosto ya gotea dibujando la ruta que siguen los tractores desde las viñas hasta las tolvas intercalando remolques de blancas con otros de tintas, aunque en este último caso de manera más puntual. Aquellas que corren más prisa por evitar que sobremaduren; aquellas para las que se busca mayor acidez y menor grado alcohólico. Todo ello confluye estos días en zonas de Rioja Oriental, la única que ha comenzado la vendimia 2025, empañada por el optimismo que deja una uva de calidad y el desánimo que provocan unas cepas faltas de racimos.

El primer boletín de maduración emitido por el Consejo Regulador (con el fin de aportar información al sector para determinar la fecha idónea de vendimia en cada localidad) recoge exclusivamente datos correspondientes a esta subzona de la denominación. En concreto, alude al «buen» estado sanitario y vegetativo del viñedo, aunque recomienda mantener el seguimiento en la evolución de la masa foliar en aquellas parcelas que más expuestas estuvieron a la última ola de calor.

La vendimia en Rioja ha cambiado su calendario previsto días atrás con un adelanto en la maduración alcohólica fruto de las altas temperaturas que han abrumado al viñedo. Y, ante la falta de precipitaciones en los últimos días, las bayas han perdido agua y, por tanto, peso. Las esperanzas de los viticultores recaen en esos posibles chaparrones que rieguen el campo y hagan engordar sus racimos para que la ya escasa cosecha que viene no sea todavía más mermada.

Vendimia en Rioja Oriental. | Foto: Leire Díez

En Alberite, Víctor Ausejo calcula que su particular vendimia comenzará «para San Mateo, cuando ya será generalizada para toda la denominación». En esta zona del valle del Iregua la maduración de la uva avanza «rápida» y «fenomenal», pero «a falta de que llueva un poco para el grano engorde». Una lluvia que podría aportar mayor equilibrio a la producción final.

A prácticamente un mes de echar las cajas al renque y empezar a llenarlas, Ausejo incide en que esta vendimia va a ser una clave para «controlar muy bien cada parcela», y es que la irregularidad en campo es la tónica dominante en prácticamente toda la denominación. «Seguramente se vendimiarán muchos tintos con poca uva antes que los blancos», apunta a decir este enólogo y viticultor.

Al otro lado del río Ebro, en San Vicente de la Sonsierra, el parón que ha sufrido el viñedo se palpa en algunas parcelas. «Justo antes de la ola de calor parecía que la viña venía con cierto adelantó, seguramente a raíz de haber tenido una primavera húmeda y no traer demasiada producción, ya que el cuajado no fue muy bueno. Sin embargo, después de las semanas de intenso calor el viñedo no ha avanzado casi nada», asegura Alberto Ortiz, enólogo de Hermanos Peciña.

Afortunadamente, la bajada de temperaturas de los últimos días han vuelto a despertar a la planta, que ya «parece avanzar adecuadamente». Un tiempo, una vez más, cambiante que trastoca todo plan de campaña. «Ya de por sí es muy difícil dar una fecha concreta de inicio de vendimia, y más si estamos sometidos a estos cambios de tiempo. Aquí es probable que durante la tercera semana de septiembre se empiecen a recoger las viuras y para la siguiente semana sea ya el turno de las primeras parcelas de tempranillo. Nosotros empezaremos a hacer muestreos la primera semana de septiembre, sin olvidar las parcelas que han recibido el golpe de la piedra y que puede que haya que vendimiar con antelación para evitar focos de botrytis», apunta Ortiz.

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