Defecar en el agua y grabarlo para subirlo a redes sociales. Ese es el insólito reto viral que, desde hace unos años, se repite cada verano en distintas comunidades y que este 2025 ha obligado al cierre temporal de numerosas piscinas en España. Una práctica que nació en 2018 en plataformas como TikTok y que, lejos de desaparecer, ha resurgido con fuerza este verano, en ocasiones con jóvenes que incluso llegan a tomar laxantes para conseguir un vídeo más impactante y poner más difícil la limpieza de las instalaciones.
En La Rioja, la situación se ha dejado notar en diferentes piscinas. Las Norias (Logroño). Alfaro… Según ha podido saber NueveCuatroUno a través de varios bañistas, la piscina de Las Norias ha tenido que ser acotada en varias ocasiones a lo largo de todo el verano por la presencia de excrementos en el agua. Las dudas entre los bañistas han empezado a surgir: «¿Cuál es realmente el protocolo cuando pasa una situación como esta?
Desde el Consistorio logroñes lo primero que aclaran es que no siempre se trata de graciosillos que se se quieren hacer famosos en las redes: “En la mayoría de los casos se debe a descuidos infantiles. No hay que alarmar sin motivo a la población”.
¿Pero y cuál es el protocolo habitual en estas circunstancias? Cada vez que ocurre, se acota la zona afectada, se retiran los restos y se realizan analíticas para garantizar que los niveles de cloro y pH vuelven a los parámetros correctos antes de reabrirla al baño. «Cumplimos las normativas que hay para estas circunstancias».
La normativa autonómica, el Decreto 2/2005 de La Rioja, obliga a los titulares de las piscinas a velar por la higiene y la calidad del agua, aunque no regula expresamente qué hacer en caso de vómitos o defecaciones. Por el contrario, la normativa estatal, el Real Decreto 742/2013, sí establece de forma clara que cuando se detecten restos de heces, vómitos u otros residuos orgánicos visibles en el agua, el vaso debe cerrarse hasta que la situación quede completamente normalizada. «Esta piscina por sus dimensiones no se puede vaciar cuando pasa uno de esos sucesos, la acotamos hacemos análisis en la zona y reabrimos (la zona) cuando son normales, es una piscina que está tratada las 24 horas del día y con una pantalla que ofrece todos los datos».

Lo sucedido en Las Norias no ha sido un caso aislado en la región. El pasado sábado 16 de agosto, en plena ola de calor y coincidiendo con las fiestas patronales de Alfaro, la piscina grande del polideportivo municipal La Molineta tuvo que cerrarse al baño a mediodía después de que alguien defecara en sus aguas. Con decenas de vecinos y visitantes buscando aliviarse del calor, la instalación quedó clausurada durante toda la jornada. Solo tras los trabajos de limpieza y el tratamiento intensivo de cloración, el Ayuntamiento pudo reabrirla al día siguiente.


