El inicio del mes de agosto no ha traído mejores noticias para los usuarios del ferrocarril en La Rioja más allá de promesas de mejora que parecen no llegar nunca (casi, casi igual que los trenes). Este viernes, un nuevo episodio de retrasos ha vuelto a poner de manifiesto la falta de fiabilidad del servicio ferroviario en la región. Esta vez, no fue el habitual Regional Exprés, conocido como el ‘tren chispita’, sino el Alvia el que ha acumulado una importante demora. Adiós a las conexiones en la estación de Delicias.
El Alvia que debía salir de Logroño a las 17:53 y pasar por Calahorra a las 18:25, llegaba a la localidad riojabajeña con más de una hora de retraso en un trayecto que, entre Calahorra y Zaragoza, no supera los 90 minutos. Esta situación ha generado el malestar de los pasajeros que, una vez más, ven frustrados sus planes y compromisos por una falta de puntualidad que ya se percibe como crónica.
«Todos los días, si no es uno, es otro el tren que tiene retrasos en esta zona», lamentaba uno de los viajeros afectados desde andén de Calahorra. La frase resume el sentimiento de muchos usuarios que utilizan a diario o con frecuencia los trenes que atraviesan La Rioja y que, en demasiadas ocasiones, sufren demoras, cancelaciones o problemas técnicos sin una explicación clara ni soluciones efectivas. A los retrasos se añade también la falta de información.
Los retrasos recurrentes no solo perjudican a quienes viajan por ocio o vacaciones, especialmente en estas fechas de gran movimiento, sino también a quienes utilizan el tren como herramienta de trabajo. El descontento crece, mientras se sigue esperando una mejora real en las conexiones ferroviarias riojanas que, de momento, no terminan de llegar.


