Cuando el calor aprieta y los días se alargan, pocos planes apetecen más que una escapada por la naturaleza para disfrutar de un picnic al aire libre. Aunque en verano está prohibido encender fuego en zonas forestales por el riesgo de incendios (excepto en asadores «homologados», que son aquellos que se encuentren bajo techo, en el interior de edificaciones dotadas de chimenea con matachispas, cerradas al menos en el 75 por ciento del perímetro de la planta del edificio y con suelo de pavimento artificial), eso no significa renunciar a una buena jornada con amigos o en familia.
En La Rioja, hay rincones que parecen sacados de una postal: bosques que regalan sombra, praderas junto al río, áreas recreativas entre montañas y pequeños paraísos rurales donde extender la manta y desconectar del ruido. Algunos son bien conocidos, otros casi secretos. Pero todos tienen algo en común: invitan a parar, respirar y compartir.
– Carrascal de Villarroya
Ubicado en el Valle del Alhama-Linares, el Carrascal de Villarroya es uno de los tesoros naturales más destacados de La Rioja Oriental. Este espectacular encinar, que forma parte de la red de Espacios Naturales Protegidos de La Rioja, alberga ejemplares centenarios como la famosa Encina de Villarroya o de Mario, incluida en el Catálogo de Árboles Singulares y con una edad estimada de más de 450 años.

Foto: Ayuntamiento de Villarroya
Además de su impresionante riqueza ambiental, el entorno está perfectamente acondicionado para disfrutar de una jornada al aire libre. Junto a la carretera LR-123, el área recreativa cuenta con mesas de picnic, parque infantil, fuente de agua potable, un laberinto de madera y hasta una casita en el árbol que encantará a los más pequeños.
La zona también ofrece rutas de senderismo sencillas y señalizadas que permiten recorrer antiguas corralizas con paneles interpretativos y una abejera considerada la mejor conservada de toda La Rioja.
– Área recreativa río Najerilla
En plena Sierra de la Demanda, el área recreativa del río Najerilla, situada en Viniegra de Abajo frente a la conocida Venta de Goyo, es uno de esos lugares que invitan a parar el reloj y respirar. En este punto, el río Urbión se encuentra con el Najerilla, creando un entorno natural único donde puedes sentir el contraste de temperatura entre sus aguas.

Foto: lasviniegras.es
De acceso sencillo por un camino de tierra apto para vehículos, este espacio se ha convertido en una parada imprescindible para quienes recorren la zona de las 7 Villas riojanas. Uno de los elementos más singulares del lugar es un sauce de más de 120 años incluido también en el catálogo de Árboles Singulares de La Rioja. Su presencia, imponente y serena, añade al entorno un toque de historia y magia natural.
– Cañón del Río Leza
Entre Leza y Soto en Cameros se abre paso uno de los paisajes más espectaculares de La Rioja: el Cañón del río Leza, una garganta natural que nada tiene que envidiar al Gran Cañón del Colorado —salvando las distancias, claro— pero con el encanto y la biodiversidad de la sierra riojana (que no es poco).
Este paraje es un clásico para senderistas, ciclistas y amantes del aire libre a los que les gusta recorrer sus rutas para luego detenerse a contemplar el vuelo de los buitres leonados o simplemente disfrutar del silencio del cañón. Y tras la caminata… nada como un buen picnic con vistas.
Aunque no hay una zona recreativa como tal con mesas, encontrarás espacios tranquilos y seguros para sentarte, comer y descansar al borde del sendero o junto al río, siempre respetando el entorno. Aquí el aire es puro, el paisaje parece sacado de un cuento y cada curva del río te regala una postal distinta.
– Ribavellosa
Ubicado en el término municipal de Almarza de Cameros, este espectacular espacio natural cuenta con 200 hectáreas y es ideal para quienes buscan reconectar con la naturaleza sin renunciar a la comodidad.

Foto: La Rioja Turismo
Este enclave ofrece ocho senderos señalizados con más de 12 kilómetros de recorrido accesible tanto a pie como en bici. A lo largo del camino se pueden disfrutar paisajes de hayedos, quejigares, pinares, encinares y vegetación de ribera, además de paneles interpretativos que ayudan a entender la riqueza del entorno.
¿Y para comer? Una zona de merenderos con una decena de mesas y bancos, fuente de agua potable, aseos, área infantil y sombra garantizada. También cuenta con instalaciones deportivas como campos de fútbol, frontón, canchas… lo que convierte a Ribavellosa en un lugar perfecto para pasar el día con amigos, niños o incluso con personas mayores.
– Área Recreativa del Ebro, ‘Entrepuentes’
Entre el puente medieval y el puente moderno de San Vicente de la Sonsierra se extiende uno de los rincones más hermosos y completos para disfrutar de un picnic en La Rioja: el Área Recreativa del Ebro, también conocida como Entrepuentes.
Ubicada a pocos pasos del casco urbano, esta zona verde ofrece el equilibrio perfecto entre naturaleza y patrimonio. A la sombra de la muralla, podrás descansar acompañado por el sonido del Ebro y observar aves como garzas, martines pescadores, águilas culebreras o cisnes que frecuentan la ribera.

Foto: Ayuntamiento San Vicente
El parque cuenta con merenderos amplios, fuente de agua potable, zona infantil y hasta un pequeño embarcadero. Todo ello repartido en un espacio extenso y bien cuidado. Además, es una parada perfecta para los que viajan en furgo o caravana, ya que junto al área recreativa hay zona de servicio para autocaravanas con información útil sobre la localidad accesible mediante códigos QR.
– La Eméndula
Si buscas un sitio amplio, verde y pensado para toda la familia, La Eméndula, en Lugar del Río (valle de San Millán), es tu opción. Esta extensa área recreativa lo tiene prácticamente todo: mesas, bancos, columpios, fuente y zona de río, todo rodeado de naturaleza y con espacio de sobra para que los niños corran, los mayores se relajen y todos disfruten.
El río Cárdenas acompaña este enclave natural añadiendo el sonido del agua y la posibilidad de refrescarse un poco —siempre con precaución—. Además, este entorno espectacular permite compartir espacio con animales en libertad, lo que convierte la visita en una experiencia aún más enriquecedora para los más pequeños.
– Áreas recreativas del Parque Natural Sierra de Cebollera
En pleno corazón de los Cameros, el Parque Natural Sierra de Cebollera es uno de los tesoros naturales más impresionantes de La Rioja. Con más de 23.000 hectáreas de montañas, ríos, cascadas y una densa masa forestal —la más extensa de la región—, este enclave lo tiene todo para vivir una jornada de desconexión total.
El parque cuenta con varias áreas recreativas equipadas con merenderos, fuentes y zonas de sombra, pensadas para descansar y comer tras una ruta o, simplemente, para pasar el día rodeado de naturaleza. Son espacios tranquilos, accesibles y perfectamente integrados en el entorno natural, ideales para familias con niños o grupos de senderistas.

Además de los servicios, el entorno lo tiene todo para pasar una jornada inolvidable: senderos bien señalizados, relieves glaciares, bosques de hayas y robles, antiguas majadas y chozos que recuerdan la vida de los pastores. Además, el río Iregua, con su agua cristalina y sus pequeñas cascadas, atraviesa el parque aportando más belleza si cabe.
Dentro del Parque Natural existen algunas zonas especialmente habilitadas para su uso por los visitantes. Disponen de merenderos, mesas, asadores… para hacer una parada con encanto.
– Achichuelo – La Blanca: situada en la carretera que lleva de Villoslada de Cameros a La Ermita de Lomos de Orio, se compone de varias explanadas junto al río Iregua, salpicadas de hayas, arces, tilos y cerezos, entre otras especies.
– Lomos de Orio: junto a la ermita del mismo nombre, a 1.400 metros de altitud, esta dehesa de fresnos y chopos está rodeadas de un bosque de pino silvestre y acebos.
– Venta de Piqueras: junto a la venta, Centro de la Trashumancia y Ermita de la Luz. Rodeado de bosques de pino silvestre, hayas y matorrales de escoba.
Además de los ejemplos anteriores, La Rioja cuenta con un total de 63 áreas recreativas acondicionadas para parar y disfrutar de un buen almuerzo al aire libre. Desde áreas recreativas perfectamente equipadas hasta paisajes casi secretos entre ríos, encinares y cumbres, el picnic se convierte en mucho más que una comida. Porque a veces, el mejor plan está mucho más cerca de lo que imaginamos.


