La Rioja

«No es marihuana, es cáñamo, con el que Zara hace ropa»

Luis Hita

La mayoría de productos que vende luis tienen en sus envases unas hojas fácilmente reconocibles. La frase del cantante más grande de todos los tiempos, José Luis Cantero Rada, más conocido como el Fary, ‘deja que los chavales camelen’, es el mejor resumen del negocio que Luis regenta desde hace cuatro años.

Antes de abrir la tienda de CBD, Luis Hita (con hache, «como el arcipreste), tuvo una de golosinas y entre risas comenta: «Los clientes han crecido y muchos han pasado de un negocio a otro».

La clientela de Luis es diversa: «Hay quienes vienen por dolores, buscando un tratamiento de medicina alternativa, también hay quienes lo usan para relajarse y poder dormir. Y también hay quien viene interesado por las flores de CBD, lo que vulgarmente se conoce como cogollos, para fumarlos o hacerse infusiones». Quienes fuman CBD son, en su mayoría, «quienes quieren salir de la marihuana ilegal y lo sustituyen con esto».

El CBD no es psicoactivo y tiene bastantes beneficios: «Sobre todo es antiinflamatorio y relajante. Es un producto natural que no es adictivo, ni tiene efectos secundarios conocidos, ni coloca».

Con CBD se hace de todo: «Desde aceites, hasta champús, cremas… incluso alimentos. El cáñamo es un superalimento que se llaman ahora. Se hacen harinas, pastas, hasta se hace chocolate».

Además, como señala Luis, es «histórico. En la estatua de Colón en Barcelona hay plantas de marihuana a modo de agradecimiento. Las telas, los libros que tenían , hasta las biblias eran de cáñamo».

Sin duda, el producto estrella son los aceites y las cremas para los dolores: «Viene mucha gente mayor que toman un cóctel de medicamentos y aún así no consiguen paliar el dolor del todo y usan esto para aliviarse». Son como el Thrombocid, pero natural: «Están hechos de una planta de cultivo ecológico y no están testados en animales».

Luis no ve a ningún político riojano que necesite una infusión para calmar los nervios: «En La Rioja son bastante pacíficos los políticos que tenemos. No veo a nadie tan estresado como para recomendarle una infusión». Aún así, añade: «Tengo algún cliente conocido que seguro que no le gusta que lo cuente, pero que viene aquí y consume».

«Como estamos en la trasera del Bretón, no te puedes imaginar la cantidad de actores más o menos conocidos que vienen, para comprar aceites o para fumar», cuenta.

La tienda de Luis, como todas las de CBD, están en una especie de vacío legal: «La legislación está un poco sesgada, limitada». De hecho, algunos de los que se acercan a comprar a su tienda han llegado a tener problemas: «Algunos de nuestros clientes que llevan las bolsitas de hierba abiertas a veces les han multado y han solicitado un análisis que en ocasiones han venido denegados».

De hecho, para intentar aclarar un poco todo este jaleo, Luis se ha puesto en contacto con la delegada del Gobierno, Beatriz Arraiz, para preguntarle: «¿Qué es lo que tenemos que hacer? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal para que nuestros clientes tengan problemas con un producto que es legal y que va con su ticket de compra?» Luis todavía no ha obtenido respuesta, pero segura que «va a seguir insistiendo», porque para él, esto no tiene ningún tipo de sentido: «Si se puede vender, ¿por qué se les multa luego al salir a la calle? Si no tiene THC, no es marihuana. Es cáñamo. Zara hace ropa de cáñamo».

Está claro que los chavales pueden camelar de puertas para dentro de su tienda… de puertas para afuera ya es otra historia.

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