El fiscal pide una pena de 4 años y 11 meses de prisión para un hombre como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa, ocurrido en Logroño en 2023; y que se le imponga la medida de seguridad de internamiento en un establecimiento cerrado, con un límite de cumplimiento de 15 años.
El fiscal, en su escrito de acusación inicial, al que ha tenido acceso EFE, añade que concurre en el acusado la circunstancia atenuante, como eximente incompleta, de alteración psíquica, lo que planteará en el juicio previsto este jueves en la Audiencia de La Rioja. También pide que este hombre, durante el tiempo de privación de libertad y cinco años más, no se comunique con la víctima ni se aproxima a ella a menos de 300 metros.
La acusación pública ha detallado que el procesado residía en una vivienda de Logroño y, en la contigua, vivía la víctima, un hombre que ayudaba al acusado al darle comida y pequeñas cantidades de dinero. En julio de 2023, el procesado, en uno de sus ingresos en prisión, envió una carta a la víctima, a la que pedía ayuda económica y que intermediara con otras personas para afrontar pagos de dinero.
Este hombre no le contestó por «el hartazgo que le generaban las continuas demandas del procesado y el nulo agradecimiento recibido», según el fiscal, para quien ello desencadenó en el acusado rencor y resentimiento hacia su vecino. El procesado se obsesionó con la víctima y creyó que ésta le había denunciado ante la comunidad de propietarios.
El 7 de septiembre de 2023, cuando la víctima regresaba a su domicilio, se encontró con el procesado en el rellano de la cuarta planta. Enojado porque su vecino no le hacía caso, abrió la ventana del rellano del patio interior del edificio y logró que la mitad superior del cuerpo de la víctima, tras empujarla, se asomara al vacío con el propósito de acabar con su vida, según el fiscal.
La víctima, para salvar la vida, se agarró al marco de la ventana, forcejeó con el acusado y éste dejó de empujar para evitar ser arrastrado en la caída, pero le dio un fuerte puñetazo en la cabeza. Ello hizo que la víctima cayera al suelo semiinconsciente y perdiera el conocimiento tras recibir patadas y puñetazos por parte del acusado.
Varios vecinos que auxiliaron a la víctima, lograron que el acusado dejara de agredirla y evitaron que la hubiera apalizado hasta la muerte o que, al estar inerme, la hubiera arrojado por la ventana.
El procesado está diagnosticado de un trastorno paranoide de la personalidad y, cuando ocurrieron los hechos, tenía sensiblemente alteradas sus capacidades intelectivas y volitivas, según el informe médico forense.


