Apenas han pasado unas horas desde que Calahorra ha dicho adiós a una nueva edición de Holika, pero en la cabeza de Mario Cornago ya suena el festival de 2026. El CEO de uno de los eventos musicales más multitudinarios del norte de España no se detiene ni para respirar, aunque las sensaciones son claras: reto superado.
– ¿Ya respira tranquilo después de esta edición?
– Todavía no. Seguimos trabajando. Hasta que no se desmonte la última pieza, esto no ha acabado.
– ¿Ha sido una edición más complicada que otras?
– Más que complicada, hemos redoblado esfuerzos. Queríamos subir el nivel en los detalles, y creo que lo hemos conseguido. Nuevos escenarios, más originalidad… trabajamos mucho para que el asistente viva una experiencia completa, y por lo que estamos leyendo, lo hemos logrado una vez más. Holika siempre supone una dificultad, pero es justo eso lo que nos motiva. No es sencillo mover toda esta maquinaria.
– Lo decía también por los problemas de última hora: cambios de proveedor, cuestiones con el espacio…
– Lo del proveedor no nos ha preocupado en absoluto. Lo hemos asumido directamente nosotros, como hacemos en otros festivales. El tema del espacio es otra cuestión. El Ayuntamiento nos ofreció la posibilidad de aumentar el aforo, pero luego, por temas de permisos, no se pudieron hacer las obras necesarias. Para crecer, necesitamos un proyecto claro de recinto.
– ¿Y ya está pensando en el Holika 2026?
– Por supuesto. Ya lo tengo en la cabeza, pero no te voy a decir nada. Dejemos que la magia de Holika no se rompa.
– Este año parecía que había menos nombres ‘conocidos’ en el cartel, pero al final…
– Teníamos un reto: apostar por artistas más internacionales y ‘educar’ un poco al público en nuevas propuestas. Podríamos haber sido conservadores y repetir lo que sabemos que funciona, pero nos gustan los retos. Y ha salido bien. Dimitri Vegas & Like Mike y Timmy Trumpet eran apuestas diferentes, pero la gente ha disfrutado muchísimo con ellos. Y luego hicimos un esfuerzo enorme para traer a Ozuna y Duki, artistas que llenan estadios por sí solos. Son propuestas que es difícil ver en España si no son en Holika.

– Muchos se preguntan si continuará el proyecto Gran Reserva.
– No entiendo por qué se hacen esa pregunta. Que uno de los socios haya salido no significa nada. Los datos han sido prácticamente los mismos que el año pasado, con una facturación muy similar pese a tener precios más bajos. Gran Reserva es un proyecto cien por cien de Holika, es bonito, es viable… y claro que continuará.
– ¿Siguen impresionando los números de Holika? Da igual cuántas entradas saquéis, se agotan…
– Es increíble. Estamos muy orgullosos de que venga gente de todas las provincias de España y, cada vez más, del extranjero. Ese es nuestro camino: la internacionalización del festival. Porque con la competencia que hay en el mundo de los festivales, depender solo del público nacional es un riesgo. Y porque, sinceramente, Holika y Calahorra se lo merecen.
– Y además, con un público muy joven y, según parece, ejemplar.
Da gusto ver cómo se comportan, sí. Pero también es cierto que la inversión que hacemos en seguridad y prevención tiene mucho que ver. Aquí la gente sabe que no se puede hacer el mal. Y si alguien lo hace, va a tener consecuencias. Esa es la clave.


