Este fin de semana, Logroño ha sido escenario de al menos tres agresiones contra personas del colectivo LGTBI. Desde GYLDA, su vicepresidente Jesús Cárcamo denuncia que no han sido hechos aislados, sino el resultado de un clima de odio que lleva tiempo gestándose.
– Jesús, ¿cómo habéis recibido en GYLDA las noticias de estas agresiones?
– No nos ha pillado por sorpresa. Lo llevamos advirtiendo desde hace tiempo. Sabíamos que, tarde o temprano, algo así iba a pasar. Hay un problema serio. La sociedad está blanqueando discursos de odio y hay un partido político que basa toda su estrategia en ese odio, en mentiras dirigidas contra mujeres, inmigrantes, menores y, por supuesto, el colectivo LGTBI.
– El problema es que, como se ha visto, esos discursos tienen consecuencias reales.
– Totalmente. Y lo grave es que desde ciertos sectores de la derecha no se les está plantando cara. Estoy convencido de que en el PP hay mucha gente que no piensa así, pero si no se frena a la extrema derecha, luego pasa lo que pasa.
– ¿Estamos hablando de una minoría violenta o de algo más amplio?
– Sí, claro que son una minoría. El sábado fuimos más de 6.000 personas en la calle celebrando el Orgullo, y la gran mayoría nos sonreía, nos apoyaba. Pero basta con una minoría —a veces cabales, otras veces con una copa de más o actuando en ‘manada’— para que saquen lo peor que llevan dentro.
– ¿Qué hay detrás de esas agresiones?
– Una ideología profundamente machista, homófoba y racista. Estas personas creen que los problemas de su vida los causan las mujeres, los inmigrantes, el colectivo LGTBI… Eso es terrorismo ideológico. Sabemos que con esa gente no se puede dialogar, pero sí podemos —y debemos— hacer un llamamiento a la derecha moderada. Ellos tienen la clave. Si no frenamos ahora este odio, va a ser muy difícil desmontarlo después.

Jesús Cárcamo, segundo por la izquierda
– ¿Qué está fallando? ¿No se está dando suficiente importancia a estas agresiones?
– Exactamente. ¿Qué necesitamos para reaccionar? ¿Otro Samuel? Nos parece increíble que una persona disfrazada de plátano pueda pasearse por el centro de Logroño agrediendo a alguien y no se le localice. Hemos presentado denuncia por los tres hechos más graves, pero desde que lo hemos hecho público nos han llegado muchos más testimonios de insultos y comentarios despectivos durante el fin de semana.
– El contraste con otras noticias en Europa ha sido duro…
– Sí. Justo veníamos de la alegría por cómo Europa había plantado cara a Orbán, con esas imágenes tan potentes desde Hungría, y de repente nos cae este jarro de agua fría. Porque aunque te lo esperes, nunca piensas que algo así puede pasar en una ciudad tranquila como Logroño.
– Agresiones que vienen en muchos casos de gente muy joven.
– Hay jóvenes varones de entre 15 y 30 años que están abrazando una bandera de odio, un machismo que parecía superado. Tenemos un serio problema. Pero claro, si escuchas discursos como el de Vox el otro día en la Asamblea de Madrid… ¿qué esperas?
– ¿Y qué respuesta planteáis desde el colectivo?
– Seguir adelante. La violencia se dispara cada vez que los colectivos vulnerables toman decisiones valientes, y nuestra respuesta es esa: visibilizar, estar presentes, no escondernos. Llevábamos tiempo escuchando que ya no hacía falta reivindicar el Día del Orgullo… Pues mira si hace falta.


