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4.122 kilómetros desde Logroño: un Grupo II de cercanías y con nivel muy superior

Foto: SD Logroñés

Tras la composición de grupos de la próxima Segunda Federación, el fútbol riojano ha resultado nuevamente beneficiado en cuanto a distancias. Algo más de 4.000 kilómetros tendrán que recorrer sus cuatro representantes (UD Logroñés, SD Logroñés, Alfaro y el ascendido Náxara), que prácticamente repetirán el Grupo II de la 2024/25. Es decir, jugarán junto a ocho vascos (los recién descendidos Sestao River, Amorebieta y Real Unión; Eibar B, Alavés B y Gernika, más los recién ascendidos Basconia y Beasain); cuatro aragoneses (se mantienen Utebo, Ejea y Deportivo Aragón y asciende el Ebro) y dos navarros (Tudelano y la ascendida Mutilvera). No estará el Barbastro, que jugará junto a catalanes, baleares y cuatro valencianos. Viajes más cortos para el fútbol riojano, sube el nivel deportivo y regresan campos míticos del fútbol de barro.

Distancias asequibles y mejor logística que el resto de grupos

Para cualquiera de los dos equipos de la capital, ninguna salida supera los 200 kilómetros de trayecto de ida. Visitar al Real Unión costará 181 kilómetros, 169 al Ebro, 166 al Deportivo Aragón, 160 al Utebo y 157 al Gernika. 146 distan tanto Eibar (para su filial) como Sestao y Amorebieta se sitúa a 144. Ejea a 141 y Basauri, casa del Basconia, segundo filial del Athletic, 134. Beasain se encuentra a 127 y de cien bajan hasta seis rivales: Tudela (97), Vitoria (Alavés B, 94), Mutilvera (90) y los viajes riojanos, con Alfaro (81), Nájera (28) y lógicamente, sin desplazamiento en Logroño. En total, 2.061 kilómetros de ida y 4.122 contando la vuelta. Una cantidad ligeramente menor a los 4.368 del curso pasado. Al evitar los viajes a Barbastro (293) y Teruel (341), los clubes respiran.

Para el Náxara, por su cercanía a la capital, las distancias serán similares, con 28 kilómetros a la capital como sus dos salidas más cortas y 185 hacia Irún. Algo más de esfuerzo tendrá que hacer el Alfaro, cuyos viajes a Sestao y Amorebieta, por ejemplo, sí rebasarán los 200 kilómetros. En cualquier caso, la comparación es positiva respecto al año pasado. Todos los campos están cerca, a un rango máximo de dos horas de viaje y por tanto, accesibles para que los aficionados viajen. Dos de las tres propuestas incluían esta configuración para los riojanos, en una elección propuesta con ayuda de la IA, para intentar reducir las injusticias kilométricas. No se ha conseguido demasiado.

FOTO: Riojapress/ UD Logroñés.

Revisando el resto de la categoría, los otros grupos no han corrido tanta suerte. En el Grupo I, al Numancia, situado en Soria, le esperan hasta cinco viajes a Galicia. Uno de ellos, hasta Carballo (Bergantiños), supera los 650 kilómetros. Durante la temporada pasada, los rojillos fueron el equipo más viajero de la categoría, con más de 15.000 kilómetros recorridos (más del triple que los riojanos) y en esta ocasión, no se van a quedar atrás. Castellanoleoneses (7), gallegos (5), asturianos (4) y cántabros (2) forman una liga muy dispersada geográficamente por el tercio norte peninsular, llegando hasta el centro.

Los conjuntos del Grupo III (ocho catalanes, cinco baleares, cuatro valencianos y el Barbastro), también deberán atravesar medio país. Cerca de 600 kilómetros tendrá que recorrer el Olot para visitar Alcoy y los equipos peninsulares tendrán que volar cinco veces hacia las islas. Los insulares, más acostumbrados a este tipo de logística, no tendrán tanto problema. Otro gran perjudicado es el Barbastro, que se enfrentará a viajes muy largos hacia la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. Contratar un ferry o un vuelo siempre es un problema para un equipo humilde, pero los de Huesca no tendrán más opción.

Por su parte, en el Grupo IV, nueve madrileños, tres manchegos, tres alicantinos, dos canarios y un extremeño competirán juntos. De nuevo, enormes recorridos para el más perjudicado, el Coria extremeño, que viajará tres veces al Mediterráneo (650 kilómetros). Casi nada. Y además de eso, les tocarán viajes a Canarias, para los cuales deberán desplazarse a aeropuertos como Madrid o Sevilla. La friolera de 2.000 kilómetros de viaje para los cacereños, cuyos directivos y aficionados se han mostrado muy descontentos con la decisión tomada.

Pero todavía peor ha sentado el reparto en el Extremadura, el otro extremeño, que ha ido a parar al Grupo V. En su caso, jugará junto a diez andaluces, seis murcianos y el Melilla. Es decir, los de Almendralejo tendrán que recorrerse España de oeste a este durante la mayoría de sus viajes. La palma será visitar seis veces la Región de Murcia, todos ellos viajes en torno o por encima de los 600 kilómetros. También atravesar el Mediterráneo para llegar a Melilla, probablemente vía avión. Infraestructura y logística que ninguno de los equipos del Grupo II tendrán que plantearse. Han salido muy beneficiados.

Subida de nivel desde el País Vasco y regreso de campos con historia

Pero a cambio de estas fáciles distancias, el nivel deportivo sube para los riojanos. Y lo hace, sobre todo, desde el País Vasco, con los recién descendidos (el Sestao River, el Real Unión y el Amorebieta). Vuelven por tanto las visitas a estadios como Las Llanas (Sestao), el Stadium Gal de Irún o Urritxe, aunque no habrá que visitar Gobela, una vez que el Arenas militará en Primera Federación. Feudos de tres equipos que parten como aspirantes al ascenso y que no se lo pondrán fácil al visitante.

De todos ellos, Las Llanas destaca por su solera. En pocos lugares se respira más fútbol, con las gradas pegadas al campo. La UD Logroñés lo guarda en su historia para siempre. Corría un 5 de marzo de 2017 y el descenso a Tercera asomaba como una realidad. Tanto fue así, que Félix Revuelta, su propietario, ofreció autobuses gratuitos para los aficionados interesados. Fueron 400, que convirtieron el recinto en ‘Las Llaunas’. Tarde de ánimos y drama hasta que el gran César Caneda logró el tanto de la victoria con un testarazo poco después del descanso. Fue una de las páginas más sufridas de la historia de la entidad, que vuelve a cruzarse con este campo.

Urritxe, por su parte, es un recinto difícil para el fútbol riojano. Tres veces (de nueve visitas) ha ganado la UD Logroñés, que fue eliminada de Copa en la 2020/21 y se condenó al descenso en 2022/23. La SD Logroñés ha perdido en sus tres encuentros allí, mientras que el Náxara no ha jugado todavía partido oficial. El Alfaro visitó Urritxe por última vez en 2012 y empató a 1. En los últimos años, los vizcaínos han ascendido dos veces a Segunda (2021/22 y 2023/24), pero ahora arrastran dos descensos seguidos que les han llevado a la Segunda Federación.

Última visita de la UD Logroñés a Amorebieta / Foto: UD Logroñés

El Stadium Gal, en cambio, no ha resultado tan perjudicial para los intereses riojanos. La UD Logroñés no cae en tierras fronterizas desde el 1 de noviembre de 2017 y desde entonces, ambos se han enfrentado en diez partidos, dos de ellos amistosos y los blanquirrojos no han perdido. Además, la SD Logroñés logró su único triunfo allí en 2023, cuando militaba en Primera Federación. Mientras tanto, el Alfaro disputó su último enfrentamiento liguero en la 2006/07, en la vieja Segunda B. En cuanto a los najerinos, todavía no han jugado junto a ellos.

Aunque su estadio vista de la forma más estética, el Real Unión sí es indiscutiblemente un gran equipo del fútbol nacional. Fundó la liga y estuvo cuatro temporadas en Primera División. Con 110 años de historia, ha sufrido cambios en su estructura. Concretamente, los irundarras, en cuya junta directiva se sitúa la familia Emery desde 2021, firmó un acuerdo de colaboración con el Aston Villa, en noviembre de 2023. Un año más tarde, tal y como reflejó Playbook, el holding del conjunto inglés entró en el accionariado de los fronterizos, que ejecutaron una ampliación de capital de 4,5 millones de euros. Su objetivo era volver al fútbol profesional, pero han caído al ‘pozo’ y necesitan salir de ahí por el bien de su balance económico.

Foto: Real Unión de Irún

Así pues, los irundarras parten como unos de los claros aspirantes al ascenso directo, una plaza que la UD Logroñés también ansía, para escapar de una crisis deportiva que dura ya demasiado. La SD Logroñés, con presupuesto más limitado, espera situarse lo más arriba posible y si es posible, repetir su playoff de ascenso. Por su parte, al Náxara y al Alfaro bien les valdría la permanencia. En cualquier caso, el Grupo II ya no partirá como ‘cenicienta’. Vuelve el ‘infrafútbol’ del norte, en versión mejorada.

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