Los cada vez más frecuentes episodios tormentosos continúan amenazando a las cosechas agrícolas en un mes de junio de siniestros que, por suerte, ya se acerca a su fin y lo hace con un astro caluroso y seco. Si primero cayó el día de San Bernabé, azotando con fuerza a la zona del Moncalvillo con las viñas como grandes damnificadas, la última granizada acontecida el día de San Juan le tocó a las comarcas de Haro y Santo Domingo de la Calzada. Desde Grañón y Leiva hasta Zarratón y Casalarreina, pasando por Bañares, Castañares, Villalobar, Tormantos, Villar de Torre,… Una tormenta muy extendida en superficie que se ha llevado por delante al menos 12.200 hectáreas de cultivos agrícolas, de las que 10.039 corresponden a herbáceos extensivos (cereales, leguminosas, girasol), mientras que 1.346 hectáreas se han contabilizado en viñedos y 835 en hortalizas (guisante verde, remolacha, pimiento, zanahoria, cebolla, judía,…).
Esta es la cifra registrada hasta el momento por los técnicos de Agroseguro, que continúan evaluando los daños ocasionados mientras el sector pide celeridad en la determinación de ese porcentaje de siniestro, especialmente en los cultivos herbáceos que urge cosechar. «Es la tormenta con mayor superficie siniestrada de las registradas este año en La Rioja. Ante los sucesivos episodios, el número de peritos se ha duplicado en los últimos días, pasando de 10 a 20. Los técnicos de la dirección territorial de Agroseguro también están en la zona, con especial atención en la evaluación de daños del guisante verde y de aquellos productores con mayor urgencia por tratarse de explotaciones próximas a la recolección», señalan fuentes de la entidad.
«Los frentes tormentosos se ensañaron al 99,9 por ciento con La Rioja Alta, pero no descargaron con pedrisco sobre el resto de la región, al contrario que en tormentas anteriores. Solo tenemos algún daño muy puntual y localizado en alguna explotación cercana a Clavijo, que si bien pudieron esquivar el granizo del 11 de junio sobre la zona, esta vez sí han tenido algo de piedra», apuntan igualmente.
Enrique Ranedo es uno de los agricultores ‘golpeados’ por la piedra de este martes después de esquivar las tormentas anteriores en la región. Con fincas repartidas por Herramélluri, Ochánduri y Leiva, sus pimientos han sido unos de los peor parados: «No ha sido un desastre total, pero hay bastante daño. Seguro que más de un 60 por ciento», apunta. En el caso del cereal, colza y guisantes, que también cultiva, el daño va por zonas, «algunas con más daño que otras».

Finca de pimientos en Ochánduri afectada por el granizo del pasado martes.
Los peritos todavía no han llegado a su explotación para evaluar los siniestros, pero Ranedo remarca que nunca antes se había visto una tormenta de este impacto en la zona. «Fue bastante intensa, además de que vino acompañada de fuertes ráfagas de viento y con piedra». Mucho peor, asegura, que la que cayó el año pasado año hacia el 20 de mayo y que también fastidió los pimientos. «Esta vez ha abarcado más zonas y ha dejado más daño».
Un temporal que ha llegado, precisamente, cuando estaba a las puertas de comenzar la siega del cereal. Si preveía comenzar a cosechar la próxima semana, la humedad que han dejado los 45 litros que cayeron en esta zona «probablemente retrase todo una semana más». Un escenario problemático y es que en el caso de los guisantes estos corren el riego de enfermedades al estar abiertos. Los pimientos, por otro lado, también sufrirán esa ralentización en su desarrollo: «Ahora estaban empezando a sacar algún botón para, en unos quince días, comenzar a sacar la flor, así que estas tormentas retrasarán todo un par de semanas porque las plantas tienen que volver a retoñar. Además, tocará hacer más gasto en tratamientos y abonos. Con este desastre, seguramente no empezaremos a recogerlos hasta mediados de septiembre».
«Hay que esperar a que periten para poder empezar a cosechar, porque también corre prisa. Es cierto que venía buen año para el cereal, sobre todo si lo comparamos con las últimas campañas marcadas por una gran sequía, pero estas últimas tormentas han trastocado un poco los cálculos de la cosecha».
Desde la Cooperativa Garu en Santo Domingo de la Calzada, Pepe Moneo apunta que las lluvias han llegado en plena recogida del guisante verde y, si bien el agua no ha hecho de más de daño, «el problema ha sido la piedra y también el aire». En el caso de los cerealistas que han librado del chaparrón, Moneo calcula que «este fin de semana alguno igual ya empieza a cosechar, con la generalización prevista para la semana que viene, tanto para cebadas como colzas gracias también a la subida de temperaturas que se esperan para estos próximos días».
El viñedo no se salva
De las más de mil hectáreas de viñedo peritadas por ahora por Agroseguro, algunas se encuentran también en la zona de San Vicente de la Sonsierra. Hasta aquí ha llegado el granizo después de que el pasado jueves 19 de junio también cayera piedra en esta zona de producción.

«Ha granizado dos veces en cuatro días con el riesgo que eso supone, aunque parece que la que más daño ha hecho es esta última tormenta del martes», apunta Vicky Fernández de Vignerons de la Sonsierra.
En función de la ubicación, señala, «ha pegado más o menos, siendo la zona del Bardallo la que más daño registra». Un nuevo golpe para el viñedo, que ya traía una cosecha mermada y que se suma a las pérdidas de producción que está dejando la gran presión del mildiu. «Quienes producimos en ecológico, además, tenemos mucho miedo al hongo, así que a ver si ahora que va a crecer el grano se frena todo un poco, porque entre el mildiu y la piedra no sé qué nos va a quedar este año», refleja con resignación.


