Burdeos no ha cambiado su historia gracias a un museo. Cambió sencillamente porque entendió que el vino no se vende, comprendió que el vino sobre todo se cuenta. Así lo ha defendido este martes en Logroño Philippe Massol, director general de La Cité du Vin, el proyecto que ha convertido a la capital de la Nouvelle-Aquitaine en un referente internacional del enoturismo cultural. Su intervención en el II Foro Origen ha abierto el punto de vista de una misma situación en una clase magistral de visión, gestión y humildad para unir fuerzas en un objetivo que beneficia a todos.
Bajo el título ‘Cuando el vino transforma una ciudad’, Massol ha detallado cómo una iniciativa que en sus inicios fue recibida con recelo, incluso desde los medios, ha acabado transformándose en un emblema global. «Los periodistas especializados de todo el mundo nos dijeron que debíamos hacer un proyecto local. Pero decidimos hacer justamente lo contrario», ha relatado con honestidad. «La clave fue pensar en algo universal, no únicamente en el estilo bordelés. Porque el vino pertenece a todos».
Inaugurada en 2016, La Cité du Vin es mucho más que un museo. Es un centro de experiencias sensoriales, educativas y culturales, diseñado para transmitir el vino como patrimonio vivo y universal. Con una exposición permanente de más de seis horas de contenido -traducido a ocho idiomas y repartido en 18 espacios temáticos-, su estructura está pensada para atraer a públicos muy diversos: jóvenes, familias, expertos, profesionales o turistas curiosos.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
«La Cité no es un foco tractor del turismo. Ese papel lo tiene que desarrollar en exclusividad la región. Nosotros no podemos hacerlo. Somos tan solo una parte del conjunto, y tratamos de hacerlo lo mejor posible», ha explicado Massol, que ha defendido el papel de las instituciones turísticas como claves para la promoción. «La humildad es imprescindible cuando uno se integra en un proyecto colectivo».
Desde catas panorámicas a 35 metros de altura hasta talleres inmersivos como Bordeaux 360°, pasando por degustaciones sensoriales, eventos gastronómicos, afterwork o debates sobre la transición ecológica, la programación de la Cité busca provocar emociones tanto como transmitir conocimiento.
Además de sus espacios expositivos, el centro cuenta con una tienda de concepto libre -con 1.400 referencias-, una bodega con vinos de 70 países, una brasserie con cocina estacional y un snack bar. También ofrece salas para eventos corporativos, reuniones y encuentros sectoriales. Todo ello, gestionado bajo un criterio de responsabilidad social empresarial y apertura a públicos internacionales.
La Cité se ha convertido también en una plataforma de ingeniería cultural, asesorando y colaborando en museos y centros del vino en China, Alemania o Alsacia. «No soy bordelés, ni del mundo del vino», ha confesado Massol. «Y quizá esa distancia me ha ayudado a pensar el proyecto con una mirada más amplia, con vocación de conectar a regiones vinícolas de todo el mundo», entre ellas, Rioja.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
Con el auditorio del Espacio Lagares lleno, Massol ha dejado una reflexión que ha debería resonar en Rioja: «En Burdeos también nos miramos el ombligo, como aquí. Pero hubo un momento en que alguien tuvo la visión de hacer algo grande, mientras otros se hacían más pequeños pensando solo en sí mismos».
Ha recordado que durante la génesis del proyecto, la gran duda fue si hacerlo «de Burdeos o en Burdeos». Y «los responsables en aquel momento optaron por lo segundo. Porque si era universal, podía ser útil; si era local, sería competencia».
La apuesta ha salido bien. Hoy, La Cité du Vin no es solo un escaparate, es un relato compartido. «Y eso -ha conluido- fue lo que convenció a una influyente americana del mundo del vino, que nos dio el respaldo definitivo para hacerlo realidad».
La ponencia de Philippe Massol no solo ha mostrado un modelo de éxito. Ha sido, sobre todo, una invitación a La Rioja a pensar en grande, a sumar y no restar, y a entender que el vino se defiende mejor cuando se construye entre todos.


